Columnismo

Arena de otro mar

El nuevo amor 'indepe'

31.10.2017 @marisabellucas 2 minutos

Le recitaba Fernando Sánchez Dragó a Joaquín Sabina en su programa Negro sobre blanco, un poema de Lope de Vega, Esto es amor.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Podría haber omitido a Dragó y a Sabina pero era tentador incluir en una misma frase estos tres perfiles. Todo por probar. En todo caso, el poema lo incluyo por un motivo. Últimamente observo amor hasta donde es imposible encontrarlo y me pregunto si la relación del independentismo catalán y España no es más que un amor escabroso, sin argumento pero con trasfondo. Un amor con miedo a ser destapado y anunciado a voz en grito entre manifestaciones protagonizadas por el si volem podem. Un amor carnavalesco. Está de moda vestirse de romántico y recitar: Saben aquell que diu? Como nadie lo sabe, pues se dice y te doctoras en el amor moderno: “Duele más dejar que ser dejado”.

Igual que una anomalía descarada, el mundo parece haberse puesto de acuerdo para hacer del independentismo un preludio del nuevo amor. También está la hipótesis de que existen personas enamoradas que no son conscientes de estarlo porque se niegan a ver lo evidente. España y Cataluña como Calisto y Melibea, en ese orden, pero sin alcahueta que los logre unir. Ahora, en este nuevo planteamiento del querer, hay románticos que ven el amor sin necesidad de la unión: “Te quiero pero no quiero estar atado a ti”. ¡Qué sé yo! Desconozco cuanto de ilegal es esto y si una de las partes puede declararse desenamorada de forma independiente.

El procès ejemplifica la pasión del enamorado receloso: si el gobierno de España aprueba el artículo 155 y el gobierno catalán proclama la independencia en una única tarde, se puede uno casar y divorciar el mismo día. Cuestión de feelingJulio Cortázar, en Rayuela,  escribía: Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo./ Lo que me gusta de tu sexo es la boca./ Lo que me gusta de tu boca es la lengua./ Lo que me gusta de tu lengua es la palabra. Pero eso era el amor antiguo, en el que había diálogo -claro- y la tensión sexual acababa resolviéndose. En el actual vaya usted a conformarse con dar el beso sin lengua.

Etiquetas, ,
Artículo anterior Artículo siguiente