Columnismo

Buscando el sur

A tomar el sol al Caribe y a esquiar, a Andorra

18.03.2016 @JPedrosa97 2 minutos

Cuando pienso en patriotismo, lo primero que se me viene a la cabeza son yanquis izando su bandera compuesta de rayas y estrellas en su jardín delantero, con una sonrisa en la cara, quizá sea solo un producto de Hollywood, quizá no. A los amantes del fútbol, sin embargo, se les vendrá la imagen de los franceses con la mano en el pecho cantando La Marsellesa. Pero nunca se nos ocurre pensar en nada español como modelo patriótico. Bien es cierto que es difícil que tengamos como referente un himno sin letra y que nuestra bandera a veces es más un símbolo de desunión que algo patrio. Porque aquí lo patrio rechina, hasta que nos vamos al extranjero, claro, entonces se nos hincha el pecho con la tortilla de patatas, el flamenco y el buen tiempo, aunque seas gallego y no sepas lo que es un rayo de sol.

Los españoles somos así, cuando estamos en casa no podemos ver ni de lejos un tablao flamenco, pero cuando estamos fuera ponemos los videos de Lola Flores en modo 'repeat' hasta que fundimos la batería del teléfono. A veces tengo la impresión de que nos valoran mucho más de puertas para afuera de lo que nos valoramos aquí. No somos conscientes de lo que tenemos. Tenemos una de las culturas más ricas del mundo, una gastronomía envidiada en el mundo entero y un patrimonio artístico que ya les gustaría a los estadounidenses. Tenemos playas paradisíacas y montañas nevadas dignas contemplación, y nos vamos a Andorra a esquiar y a tomar el sol al Caribe.

Somos uno de los pueblos con más historia, incluso se nos ha llamado "el imperio donde no se pone el sol", y aún así nosotros nos empeñamos en discutir por los colores que debe llevar nuestra bandera (no entiendo qué problema tienen con la rojigualda, cuando de estos colores era la bandera de la Primera República). El problema es que en España no puedes estar orgulloso de tu país porque te tachan de facha, no entienden que si uno es patriótico no es por su ideología, es porque disfruta de sus gentes abiertas y hospitalarias, de su clima -el mejor de Europa-, de sus paisajes, de su cultura, de su arte, de sus fiestas y de un largo etcétera. La bandera que a mí me representa no está ligada a ninguna ideología y que esté orgulloso de ser español no quiere decir que esté orgulloso de nuestros políticos, aunque eso da para otra columna.

Feliz Semana Santa, otra festividad muy española.

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