Columnismo

Buscando el sur

Cuadros, trajes y política

04.03.2016 @JPedrosa97 3 minutos

Como si de un regalo de Reyes se tratase, el 7 de enero, el Museo Reina Sofía cedió el cuadro 'El Abrazo' de Juan Genovés al Congreso. El lienzo pintado en 1976, que está considerado uno de los símbolos de la Transición, fue colocado junto a los bustos de los Reyes de España, de Manuel Azaña, Niceto Alcalá Zamora y el de Clara Campoamor. No podían haber elegido mejor compañía para tal símbolo, entre monarcas, presidentes de la Segunda República y la impulsora del sufragio femenino en España.

Resulta curioso que ahora rescatemos símbolos de un pasado reciente que, al menos políticamente, fue mejor. Los actores principales de la política actual han llamado "Segunda Transición" a la situación que vivimos. Nos gustan demasiado las comparaciones y pocas veces se cumplen. Bien es cierto que no es comparable la ruptura del bipartidismo con la ruptura con una dictadura que nos tuvo subyugados durante cerca de 40 años, pero ya podrían aprender los Iglesias, Riveras, Sánchez y Rajoys de Carrillo, Suárez, Fraga y los demás artífices de la democracia actual. Deberían comprender que España necesita negociación, consenso, aperturismo y gobierno. Menos líneas rojas y más apretones de manos. El "y tú más" que ha sido trending topic en la Cámara Baja debería dar paso al "unámonos y gobernemos". A lo mejor les suena a utópico todo esto, pero a mi siempre me dijeron que hablando se entiende la gente; y aunque haya quien  lo dude veo a nuestros representantes capacitados para ponerse de acuerdo.

Que se lo digan a Pablo Iglesias que (posiblemente inspirado por el cuadro de Genovés) emuló otro cuadro, que aunque no es patrio sí es famoso, un tal Klimt creo que lo firmaba. Es necesario que los políticos escuchen al pueblo, el pueblo habló el 20 D, y está claro que en junio no van a cambiar significativamente los resultados, porque el votante de hoy en día no lee los programas, vota un producto que entiende no va contra sus ideales y han sabido venderle.

Dicen que Pedro Sánchez -emulando a Barack Obama- utiliza siempre un número contado de trajes, entre los que se encuentra el ya famoso traje azulón con corbata roja. Algunos son capaces de compararlo con un superhéroe engalanado con su vestimenta oficial dispuesto a salvar España, otros lo comparan con Steve Jobs o con Mark Zuckerberg -que usan siempre la misma ropa para tener que tomar menos decisiones al día-. Es cierto que la elección es bastante acertada el traje le sienta bien (aunque le tira un poco de sisa) y los colores están elegidos a la perfección. Además de ser juvenil (corbata y solapas estrechas), lo que le acerca a un votante en el que Podemos le ha ganado muchos votos. Es, simplemente, un producto de marketing más de su equipo. Pensaba hablar de la vestimenta de Rajoy, pero trajes y PP me llevan a otro asunto.

Para que esto no acabe como 'La carga de los mamelucos', 'La libertad guiando al pueblo' o 'Guernica' necesitamos que ahora -mejor que en junio- nuestros representantes se pongan el mono de trabajo y se carguen de voluntad para ponerse a gobernar. O, al menos, que llamen a sus homólogos belgas para preguntarles como lo hicieron.

 

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