Columnismo

Buscando el sur

Dejen que los niños sean niños

01.03.2017 @JPedrosa97 2 minutos

Hace una semana nadie podría pensar que un autobús sería el tema de conversación en redes sociales, que copase portadas de medios y se instalase en el discurso de políticos de toda índole e ideología. Pero la realidad es caprichosa e inesperada. En este país nadie es ajeno al anunciado colocado en un bus con un mensaje claramente transfóbico. Un éxito total en términos de marketing. Hazte Oír ha pagado un anuncio en todas las cadenas en prime time y le ha salido a precio de autobús madrileño. Un chollo, oiga. Pero no todo son números. El debate va muchos más allá de la transfobia. El fondo de este debate recae en la libertad de expresión y la posibilidad de coartarla judicialmente. Todos sabemos que la libertad de expresión tiene ciertos límites en este país, ya vimos como caía una pena de cárcel sobre un rapero por sus letras contra la monarquía o como César Strawberry era condenado a un año por seis tuits. Sin olvidar a Pablo Hásel o a los granadinos Ayax y Prok, todos ellos artistas condenados por expresarse libremente. Nos encanta hablar de libertad de expresión hasta que desde el otro lado del espectro ideológico le dan uso. He oído a liberales quejarse de un discurso cercano al comunismo y a anarquistas quejarse de unas palabras con tintes conservadores. Es la ironía del sistema. Dicen que la ley del embudo es parte de la condición humana, ya saben el lado ancho para mí que a ti te dejo el estrecho.

Dejen que los de Hazte Oír se hagan oír y pongan publicidad en los buses. Dejen que hagan una campaña de contrapublicidad contra los ultraderechistas si lo estiman oportuno. Dejen que los llamen desgraciados, tanto si consideran que lo son como si no lo consideran. ¿No iba de eso la libertad que tanto se ansiaba hace cuarenta años? Está claro que hemos avanzado como sociedad cuando las redes han ardido en contra de este anuncio. Los mensajes de odio no son aceptados por la propia sociedad a la que van dirigidos. Si verdaderamente este mensaje no forma parte del ideario social esta misma lo apartará y lo marginará. Es parte de la evolución ideológica. ¿Imaginan que anuncian en un autobús que la Tierra es plana? ¿Sería ridículo verdad? Dejen que sea la propia sociedad la que deseche los dogmas que crea necesario desechar. Dejen que los niños sean niños. Que sean lo que quieran ser. Y que digan lo que quieran decir.

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