Columnismo

Buscando el sur

El paraíso en la arena

05.08.2016 @JPedrosa97 2 minutos

Todo el que me conoce sabe que vivo a caballo entre Marbella y Málaga, dos lugares conocidos por su afluencia turística. La mayoría de turistas que disfrutan de nuestra costa son británicos y alemanes. Británicos y alemanes cuyo nivel de melanina es casi negativo. Si añadimos que parecen tener repulsión por la protección solar, el segundo día de su estancia su blanquecina piel ha adquirido un tono rojo que horrorizaría a cualquier dermatólogo. Yo me pregunto qué pasará cuando regresen a sus hogares y sean víctimas de un cáncer de piel. ¿Nos reclamarán nuestros vecinos del norte daños y perjuicios por los efectos causados por nuestro Lorenzo en sus calcáreas pieles?

Otro de los fenómenos que podemos ver en Marbella durante los meses que más castiga el calor es la masificación a la que se ven sometidos los hoteles y restaurantes. Ni sus elevados precios ni sus largas listas de espera desilusionan a nuestros visitantes, que, una vez en la mesa, no dejan de sacar fotos con sus teléfonos móviles a los platos que se disponen a disfrutar, mientras sus blancas sonrisas — a juego con su anterior tono de piel— se van haciendo más y más grande. Quizás ese sea uno de los secretos de nuestro éxito, que aún habiendo lugares donde se puede disfrutar de un ambiente más relajado no pueden competir con las sonrisas que despierta nuestra mágica ciudad.

Bien es cierto que aún quedan sitios donde poder tomar un mojito tranquilamente mientras tus pies sienten la arena y escuchar como las olas del mar se funden con la arena para volver a desaparecer. Sitios como Guayaba Beach, un lugar paradisíaco que parece traído del mismísimo Malecón y que disfrutan residentes y foráneos a escasos metros del Paseo Marítimo donde puedes ver a jóvenes deportistas corriendo, nadando o jugando al voleibol en la playa o a ancianos paseando tranquilamente junto a la orilla del mar.

Por lugares como este, donde los afrodisíacos son innecesarios y las musas se palpan en el ambiente, podemos decir que no sólo el sol y el golf atraen al turista, lugares como este son los que hacen al turista volver y los que deberíamos cuidar.

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