Columnismo

Buscando el sur

Errores

28.02.2018 @JPedrosa97 2 minutos

En España a los periodistas los errores nos salen casi tan baratos como a los políticos. Si bien es cierto que nos pagan bastante peor que a ellos. Se nos llena la boca con aquello del cuarto poder y de la influencia de la información que después tratamos como papel barato para envolver pescado. O agacuates. Si nosotros no damos importancia a nuestro trabajo y pagamos por nuestros pecados es normal que perdamos la credibilidad que podamos tener ante la sociedad. Cuando un banco puede comprar la portada de las cuatro principales cabeceras de nuestro país es que el periodismo se puede vender al mejor postor. Si bien es cierto que la independencia económica parece una historia del pasado en tiempos de crisis, el antistablishment está más presente que nunca gracias a las nuevas tecnologías y al apoyo de los lectores/oyentes/suscriptores. Buen ejemplo de ello son medios como Carne Cruda o Pikara Magazine.

Pero no sólo los periodistas nos equivocamos. Si hace algunas semanas eran voluntarios de Oxfam quienes copaban las portadas por sus orgías en Haití mientras debían estar más ocupados en la ayuda humanitaria. Parece que un desastre natural no fue suficiente para bajarles la libido. Y cuando parecía que no podíamos caer más bajo esta semana la BBC destapa que en los campamentos de refugiados sirios algunos voluntarios de la ONU cambiaban comida por favores sexuales. Tal como leen, los susodichos tenían la desfachatez de retener la ayuda humanitaria para concederla a cambio de sexo, acto que además de denigrar a las refugiadas les creaba un estigma en su círculo social, ya que las que recibían la ayuda que les correspondía eran señaladas al conocer todas las refugiadas cómo la obtenían. Un abuso de poder en toda regla que se mantuvo pese al conocimiento de los altos cargos de la ONU. Parece que la infamia no entiende de latitudes.

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