Columnismo

Buscando el sur

Infidelidad

15.11.2017 @JPedrosa97 2 minutos

Voy a ser infiel. Sí, como están leyendo, voy a ser infiel. Y con premeditación y alevosía. Probablemente cuando usted, querido lector, esté sobre estas líneas ya habré sido infiel. No pretendo que me perdone, pero como todo acto inmoral tiene su justificación y su historia. No ha sido una decisión fácil de tomar, hasta el último momento dudé si hacerlo o no; pero hay momentos en que un hombre tiene que dar un paso adelante. Algún amigo me recomendó hacerlo en la privacidad de mi casa con alguien conocido. Ni me lo llegué a plantear, siempre había pensado en un sitio profesional. No conozco mucho la ciudad ni tengo muchos amigos autóctonos por lo que no conocía ninguna experiencia previa. Así que me lancé a Internet a buscar el lugar más recomendado. Cinco estrellas, los comentarios más repetidos eran: "Muy contento con el acabado", "Repetiré sin dudarlo" y "Muy profesionales". Su nombre, Everyone Speaks, me pareció algo raro para un sitió así, pero me había decidido. A la mañana siguiente fui a pedir cita, no sin antes esperar largo tiempo cerca de la puerta hasta estar completamente seguro de que era el lugar adecuado. El tránsito de hombres era continúo y todos parecían salir más contentos de lo que habían entrado. Me decidí a entrar y una agradable recepcionista morena con una amplía y brillante sonrisa me saludó con énfasis. "Querría una cita" –dije–, mientras analizaba el estilo industrial del local, de muros de ladrillo visto y amplios chesters en los que esperaban más hombres. "¿El miércoles a las dos y media te viene bien?" –respondió la recepcionista tras hacer algunas comprobaciones en su tablet sin dejar de sonreír–.  "Perfecto" –respondí con voz temblorosa–. Ella me mostró la tabla de servicios y precios y yo elegí el que más se adaptaba a mis necesidades. Cogí el teléfono y le puse un mensaje a mi mejor amigo: "mañana me corto el pelo".

PD: Espero que mi peluquero de siempre, Jorge Peña Peluqueros (el mejor peluquero de toda Marbella), me sepa perdonar y me esté esperando en diciembre con una cita para remediar esta afrenta. Sé que el tiempo y la distancia no son excusa, pero estaban iniciando los trámites para que mi pelo sirviese como casco homologado.

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