Columnismo

Buscando el sur

¿Libertad? de expresión

19.02.2016 @JPedrosa97 3 minutos

Hace unos días me levantaba y, como todos los días, mientras revisaba la prensa y las redes sociales, di con una noticia que estaba causando especial revuelo en mis redes, dos raperos del granadino barrio de Albaicín eran imputados por un presunto delito de injurias contra la autoridad policial. Ayax y Prok, sus nombres artísticos, subieron a su cuenta de Youtube un videoclip cuyo primer verso es “¿de qué sirven los maderos si no es para hacer fuego?”. En un instante del videoclip Ayax, que alega ser el único autor del vídeo exculpando así a su gemelo, hace que “Comisaría de Policía” desaparezca de una fachada y en su lugar aparezca “Granja de cerdos”, a todas luces una ofensa contra los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.[su_youtube_advanced url="https://www.youtube.com/watch?v=F4tjhu847GI"]

No es la primera vez que un rapero sería procesado por sus letras, recordemos a Pablo Hásel, condenado a dos años de cárcel por enaltecimiento al terrorismo por sus letras que elogiaban atentados de ETA y GRAPO. En el juicio alegó ser el autor y haber difundido las obras, basando su defensa en la libertad de expresión, el Tribunal Supremo señaló que "el discurso del odio" no está protegido por la libertad de expresión.

Ahora bien, ¿vale todo en pos de la libertad de expresión? La Constitución no lo recoge de esa manera y estamos acostumbrados a conocer mejor nuestros derechos y libertades que nuestras obligaciones, sin  ser conscientes de que nuestros derechos llegan hasta donde empiezan los de los demás y de que la libertad de expresión no es un derecho absoluto.

El arte no debe ser la coartada del delito y en la música no todo vale. Bien es cierto que hoy en día el arte es una de las formas de expresión más libres que existen, el artista ya no depende de un mecenas que financie su proyecto y ahí se halla la verdadera libertad, en estar en la “posición de que te jodan” que decían en El Jugador y no siempre nos encontramos en esa posición. De ahí que nos cuestionemos si realmente somos libres o no. Otros prefieren apuntar a las altas instancias, los que mueven los hilos, acusándolos de coartar nuestra libertad a su gusto, otro gran artista dice eso de "nos dan libertad, pero nos dicen cuando usarla" y posiblemente no les falte razón, pero hoy no estamos para discutir eso.

Y, hablando de libertad, ¿se sienten libres? Hagan memoria, ¿creen que han tomado todas sus decisiones con total libertad? ¿Han estado condicionados por la sociedad? ¿Han dejado de hacer algo por el qué dirán? ¿Es la sociedad la mayor máquina de hacer grilletes? ¿Alguna vez sus cadenas le han anclado al suelo cuando lo que deseaba era volar? ¿O es el miedo al cambio lo que le deja sentado en el sofá, anclado en su zona de confort cuando lo que añora es una nueva aventura?

Entonces, ¿somos realmente libres o somos marionetas cuya única libertad es la que nos ofrecen los titiriteros que mueven los hilos?

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