Columnismo

Buscando el sur

Libros

25.10.2017 @JPedrosa97 2 minutos

Pasado el día de las bibliotecas me he dado cuenta de que una de las cosas más difíciles de estar fuera de casa es tener una biblioteca de bolsillo. También fue una de las decisiones más difíciles al hacer la maleta, qué libros meter. Elegir cuatro o cinco ejemplares de entre todos aquellos que te quedan por leer –es impensable traer alguno ya leído– dejando allí muchos de los tomos que prometes leer a la vuelta en Navidad. Algunos de ellos –los más voluminosos– son descartados automáticamente por cuestiones de espacio, otros por pura necesidad. Cuando dejas atrás todas esas hojas de papel impreso te prometes buscar las librerías de tu nueva ciudad nada más llegar. Burdeos es una ciudad agradecida para el lector, mucho más que la Málaga que guardo en el corazón y no digamos que mi Marbella natal. Todos los viernes hay un mercado de libros de segunda mano en los que encontrar a Baudelaire, Proust, Balzac o Sartre. Auténticas joyas encuadernadas con más historia que la que narra su interior. Y no sólo de la reventa vive el lector bordelés, abundan las librerías al uso en las que es común que hay aun espacio de lectura y son habituales las presentaciones de novedades.

Hay algo de romántico en la elección de un libro. En el proceso litúrgico de escoger qué título vuelve contigo a casa. En el rozar de las yemas de los dedos con los tomos apilados en las estanterías hasta que uno te llama la atención. Entonces lo retiras con cuidado y vas a la contraportada, lo ojeas con cuidado y valoras si te ha enganchado lo suficiente como para ser el que pase por caja. He de reconocer que en esta ardua tarea –que normalmente consiste más en decidir cuál dejar allí– me gusta leer los comienzos, así encontré El retrato de Dorian Gray, que me enganchó desde su comienzo o Historia de dos ciudades. Después vuelves a casa con tu última adquisición bajo el brazo y, al dejarlo en la librería, te das cuenta de la cantidad de libros que tienes por leer. No debería comprar más, piensas, hasta que vuelves a pasar delante de una librería y todo vuelve a empezar.

 

 

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