Columnismo

Buscando el sur

Lo que el dinero sí pudo comprar

09.12.2016 @JPedrosa97 2 minutos

Miro a mi alrededor y sólo veo amor de 8 bits. Amor de emoticono de corazoncito. Amor de te veo y paso de ti. Amor de quedo contigo para estar mirando en el móvil cuantos me gustas me han dado en la última foto. De darle más valor a un me encanta en Facebook que a un te quiero en persona. Amor de venga ponte para la foto de Instagram que le voy a poner un texto bonito que todos lo vean. Amor de silicona y operación estética. Amor de si tú no me quieres me da igual porque levanto el móvil y hay tres más esperando. O a eso llamamos amor. Queremos creer que eso es amor. Pero eso no es ni mucho menos amor.

Hemos sido capaces de cargarnos lo único real que nos quedaba. Lo habéis industrializado y envasado en plástico. Ha sucumbido a la estética. Y de esta sólo nos salvará una revolución por lo real. Un Mayo de 68 o una Primavera del sentimiento. Un movimiento que haga florecer lo que habéis enterrado entre kilos y kilos de basura y plásticos adornados de purpurina.

Miro a mi alrededor y sólo veo fachadas cuando busco personas. Es un mal endémico. El capitalismo nos ha consumido hasta el punto en que nos ha convertido en bienes que salen al mercado. Buscamos el producto que más nos convenga. El mejor calidad precio que se adapte a nuestro bolsillo. Y hablamos de sentimientos. Nos hemos acostumbrado a descartar a las personas rubias, altas o delgadas como quien descarta una marca de coche o el origen de una fruta a la hora de hacer sus compras. Nos guiamos por nuestros prejuicios en vez de conocer a las personas. No empezamos relaciones por el qué dirán. Nos importa más la imagen que volcamos en Instagram que la persona. Salimos a buscar el amor a discotecas dónde nos fijamos más en quién tiene el brazo más grande o el escote más llamativo que en las personas que hay detrás.

Tenemos relaciones superficiales por miedo a no hacernos daño cuando la vida es eso. Pero sólo quieres aparentar ser más guapo, tener más éxito y ser más rico. Como si eso importase.

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