Columnismo

Buscando el sur

Niza se encuentra con la barbarie

15.07.2016 @JPedrosa97 2 minutos

Hoy Niza llora. Hoy Francia vuelve a llorar. Hoy el mundo vuelve a clamar al cielo buscando respuesta a la barbarie. El miedo ha vuelto a Occidente. El Paseo de los Ingleses ha amanecido manchado de sangre y, aunque mañana lo limpien, ya no volverá a ser el mismo. Un camión blanco e impoluto acabó anoche con la vida de unas personas que únicamente querían disfrutar de los fuegos artificiales en una de las ciudades más bonitas de Francia. El autor un tunecino en vías de divorcio, que no rezaba y con problemas económicos. La última hora de los medios franceses apunta a que no fue un atentado terrorista. La policía no lo tenía fichado por relaciones con el terrorismo. Y aun así desde el primer momento, y sin pruebas, todos apuntamos al terrorismo islámico.

Lo han conseguido. Han implantado su miedo en nosotros. Nosotros que gritábamos libertad, igualdad, fraternidad. Ahora tenemos miedo y nos alejamos en la medida de lo posible de los lugares más concurridos. Los que dicen estar en el punto de mira de aquellos que bajo la bandera negra nos miran desde el otro lado del Mediterráneo y desde el otro lado de la calle. En el pasado Occidente jugó a ser Dios y a dominar y subyugar a aquellos pueblos bárbaros e incultos en África y Oriente. Y de aquellos barros estos lodos. Jugamos a dibujar líneas sobre un mapa como quién garabatea sobre un folio en blanco, con la autoridad de la superioridad moral que nos otorgamos. Una superioridad moral que entonces no teníamos y que sigue sin habernos sido concedida.

Esta batalla la tenemos perdida, porque es una batalla contra el racismo que impera en Europa —no lo digo yo, lo dice el auge de los partidos de ultraderecha—. Anoche todo apuntaba a terrorismo. Queríamos pensar que era terrorismo. Hoy seguimos sin reivindicación de ningún grupo terrorista y lo que sabemos del autor es que era francotunecino, que no saludaba a sus vecinos, que no rezaba, que tenía problemas económicos y que estaba en proceso de divorcio y pesaba sobre él la sombra de la violencia doméstica. Padre de tres hijos y con síntomas cercanos a la depresión. Es muy fácil concluir que se trata de un acto terrorista. Vivimos con el miedo de que esto pase. La alerta es máxima siempre.

Los crespones negros lloran igual las muertes, les da igual el motivo. Francia ha declarado tres días de luto. Las banderas ondearán a media asta. Muchas almas se perdieron ayer en el Paseo de los Ingleses. La catástrofe es la misma independientemente del adjetivo que le pongamos.

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