Columnismo

Buscando el sur

Noches en blanco

07.03.2018 @JPedrosa97 2 minutos

He de reconocer que sólo me hago pasar por seguidor del Real Madrid cuando con eso puedo molestar a alguno de mis amigos culés/atléticos o bien cuando puedo usarlo de excusa para beber cerveza y que lo acepten socialmente. El verano pasado incluso me enrolé en un viaje a Madrid para ver la final de la Champions en el Bernabéu –y eso que no fue fácil conseguir entradas– sólo para disfrutar de un fin de semana en la capital (¡y durante la Feria del libro!). Como el que apuesta para darle emoción a un partido que le parecería insípido, el club que más amor/odio genera en este país a mí me es simplemente indiferente si no tengo una motivación externa. La grandeza del fútbol está al final de un vaso de cerveza. Estos octavos de final me han dado otro de esos momentos en los que apoyo al Madrid.

No sé si he disfrutado más viendo al PSG convertirse en un equipo pequeño teniendo que recurrir a sus ultras para dar que hablar o viendo el partido en bares bordeleses. Les explico, hace no mucho que unieron Burdeos y París por una línea de alta velocidad ferroviaria que dejaba a los parisinos a tiro de piedra de la capital de Aquitania. Y claro, en la ciudad de la luz se les encendió la bombilla; mejor clima, menos estrés, menos polución y todo eso a un menor precio. Burdeos se llenó de parisinos hasta el punto de generar cierta inquina en los autóctonos. Y los bares se han dividido entre los moradores del norte, que apoyaban al equipo local; los bordeleses, que disfrutaban viendo sufrir a sus estirados convecinos, y una suerte de españoles que hacían más ruido que los otros dos grupos anteriores y que llevaban una camiseta de Zidane, por si la cosa se ponía fea. Obviamente en este último grupo me encontraba yo con mi cerveza belga (no hay nada peor que una cerveza francesa). Así, entre brindis, gritos, goles, piques y risas he pasado dos partidos evitando hablar de otras muchas cosas. Porque el fútbol siempre se ha usado para evitar los temas incómodos. Como que por ejemplo mañana puede parar todo el país menos el fútbol.

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