Columnismo

Buscando el sur

Trampas

07.02.2018 @JPedrosa97 2 minutos

Me hace ilusión decir que esta mañana nevaba levemente en Burdeos mientras iba a clase. Minúsculos copos de nieve se posaban en mi bufanda y desaparecían a la misma velocidad que me daban una excusa para decir que he visto nevar. Habrá quien no comprenda la ilusión de este sureño ante tan desilusionante fenómeno meteorológico, he de decirles que algunos mantenemos esa suerte de ilusión infantil aunque nuestra cara ya luzca una poblada barba.
Por las amplias ventanas del tranvía veía el suelo humedecerse al contacto con los leves copos de nieve. Si por algo merece la pena madrugar cuando te dedicas al noble arte de unir letras es por momentos como ese. Si voy a echar de menos algo de Burdeos será su tranvía y el aire relajado que se respira. Burdeos no parece una gran ciudad por la escasa altura de su edificios, el serpenteante transporte público que lo vertebra sobre el suelo y la ausencia de estrés en los rostros de los viandantes. Nunca pensé que hubiese tanta diferencia entre el metro y el tranvía hasta que disfrutas de la libertad que otorga mirar por la ventana y poder observar el mundo y no un oscuro túnel que parece tornarse en la metáfora de tu día.
Sigo leyendo y me topo con que Monopoly va a sacar una edición especial cuyo objetivo va a ser hacer trampas. Ganará el jugador que más dinero tenga al finalizar la partida sin que lo pillen metiendo mano en la caja, construyendo sin pagar, moviendo fichas de los contrarios o escapando de la cárcel. Lo que hemos hecho toda la vida pero ahora amparados por el juego, vamos. Para ello no habrá un banquero, cada turno el jugador que lance los dados gestionará la caja. Por una vez todos tendremos la oportunidad de ser corruptos sin intermediarios. Seguro que ese Monopoly hubiese triunfado hace veinte años en Marbella, donde se escuchó decir a Julián Muñoz que nadie le había ganado nunca al famoso juego del ferrocarril y las calles. Espero que haya aprendido que en la vida real hacer trampas tiene consecuencias nefastas y que no hay una carta que te libre de la cárcel.

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