Columnismo

Buscando el sur

Vive

18.11.2016 @JPedrosa97 2 minutos

A veces pienso que vivimos demasiado sin llegar a vivir nada. Demasiado rápido. Demasiado estresados. Demasiado ocupados. Y no disfrutamos de lo que nos rodea. No lo suficiente. Nos sumergimos en el trabajo, en los estudios o en los quehaceres diarios y dejamos de lado las cosas importantes. A los franceses les gusta llamarlo irónicamente metro, dodo, bullot ("dormir, metro, trabajo" literalmente). Vivimos en la espiral de la rutina. En el ojo del huracán del costumbrismo. No nos damos cuenta de que la vida está al otro lado de la zona de confort. Sobre todo al otro lado de la zona de estrés.

Relájate; sal a comer con tu familia, con tus amigos o con tu pareja, o tírate en paracaídas; pero vive. Sal de la oficina en la que estás rodeado de papeles y respira el aire fresco del monte mientras haces senderismo. Haz una ruta en moto por los pueblos de la sierra que tengas más cerca. O más lejos. Me da igual, haz lo que quieras pero disfruta. Nos pasamos la vida diciendo: cuando acabe la carrera tendré trabajo, seré feliz y tendré tiempo. Cuando tienes trabajo piensas en ascender. Cuando asciendes en formar una familia. Cuando tienes una familia en que tus hijos vayan a la universidad. Cuando tus hijos están en la universidad en jubilarte para tener tiempo. Y una vez te jubilas no te queda energía para hacer todo lo que deberías haber hecho de joven. Y te arrepientes de ese salto en paracaídas que no hiciste. De esas vacaciones con tus amigos que te perdiste. De todas esas personas que no conociste. De ese trabajo que no te satisfizo tanto como creías que te iba a satisfacer.

Puede parecer irónico que esto lo firme un adolescente. Y lo es, no lo niego. Seguramente suscribo estas líneas para concienciarme a mí mismo de esto. No por eso mi consejo es menos válido. Piénsalo. Atrévete. Lánzate a la vida. Vive.

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