Columnismo

Café solo

Adiós

07.11.2018 @suvi 2 minutos

▪︎ Era miércoles y cayó en 16 de diciembre de 2015. Un grupo de jóvenes imberbes y una princesa que aún creía en las películas de Disney se me acercaron para proponerme si quería participar en un proyecto de periodismo digital.

Desde entonces, aquí he publicado columnas muy malas, pero como pronto desaparecerán, ahí va una más. La última. Espero que no sea la peor.

▪︎ Lo mío con el periodismo fue como ese amor de verano, que termina incluso antes del equinoccio, pero lo recuerdas toda la vida.  A partir de esa noche, de ese beso, en aquella playa de Galicia, todos los demás besos han estado condicionados.

▪︎ De todas las experiencias de la vida, nos quedamos con las relaciones.

Adiós, Demófilo. No te gustaba que te llamara director; pero, al menos, permíteme que diga que eres el líder que todo proyecto necesita y un gran amigo. Adiós, Jorge. Cuando nos conocimos no sabías ni beber, ni escribir; ahora solo tienes que demostrarme que sabes beber. Adiós, Pablo. Te aprecio muchísimo y nunca te lo dije. Adiós, colegas. Adiós, Adriana. Perdóname por todas esas veces que he hecho el gilipollas. Adiós, Mérida.

Adiós también a otras personas que han estado cerca. María, dejé a medias una historia y un relato. Marisabel, nunca separes tu nombre y sigue viviendo el Barça con esa pasión. Jorge Frances, gracias. Princesa, gracias. Jesús, gracias. Cristóbal, gracias. Miriam, solo puedo decirte que

▪︎ A escribir se aprende escribiendo –por eso yo aún no he aprendido– y eso fue siempre el potencial de este proyecto: quien quería tenía un espacio para publicar.

Por mucho que me duela la nostalgia, creo que este espacio ya no es necesario o, al menos, no lo es tanto. Pronto estaremos leyendo a algunas de las jóvenes firmas que han pasado y madurado en este espacio en reconocidos medios.

Esa noche, en aquella playa de Galicia, también era miércoles.

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