Columnismo

Café solo

El alcalde comunista y la moto

22.03.2016 @suvi 2 minutos

Ya han pasado 93 días desde las elecciones generales del 20D y los partidos aún no han llegado a un acuerdo para gobernar España; pero, a pesar del despropósito, hay motivos para la esperanza: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos han pactado por unanimidad tomarse 21 días de vacaciones por Semana Santa. A este primer pacto, estamos dispuestos a sumarnos las 36 510 952 personas del censo electoral, con un 0% de abstención.

¡Con lo difícil que es ponerse de acuerdo para organizar unas vacaciones! Que si organizar los días con el resto de personas del trabajo; decidir entre playa o montaña, ocio o cultura, hotel o campin (o bungaló), con la pareja o con las amistades; comprar billetes asequibles para la fecha y el destino; buscar el alojamiento... ¡Si demostraran la misma agilidad y el mismo consenso para elegir un presidente del gobierno! Presidente en masculino, sin desdoblamiento, no porque así lo imponga la RAE o por economía del lenguaje —¡maldito capitalismo, imponiendo sus leyes hasta en la lengua!—; sino, porque, por ahora, todos los candidatos son hombres, al menos hasta que Susana Díaz conquiste MadridSoraya Sáenz de Santamaría deje de ser perrito faldero de Mariano Rajoy, o Cristina Cifuentes, la eterna promesa del equipo Popular, lleve el brazalete de capitana.

Adónde irán de vacaciones, solo sabemos que Mariano Rajoy estará en Doñana, en el Palacio de las Marismillas, de titularidad estatal, ya que para esto, el presidente en funciones, no necesita que se le otorgue la confianza de la Cámara. Políticos caraduras nos sobran y no solo los de las diputaciones, a quienes tampoco les cuesta llegar a un acuerdo cuando se trata de evitar que les desmonten su chiringuito.

Estas situaciones me recuerdan al chiste del alcalde comunista y la moto:

—Alcalde, ahora que somos comunistas, a quien no tenga casa, vamos a darle una, quitándosela a quien tenga más de una.
—¡Dí que sí! ¡Claro que sí! ¡Reparto justo!
—Eso es, reparto justo, y a todo aquél que tenga dos coches, le quitamos uno para dárselo a quien no tenga.
—¡Claro! ¡Reparto equitativo! ¡Si es tan fácil...!
—Y a todo aquel que tenga moto...
—¡Eh! Eso sí que no, que moto sí que tengo.

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