Columnismo

Café solo

Frutas de temporada y otros placeres

18.06.2016 @suvi 1 minuto

La Tierra orbita seductora alrededor del Sol en su movimiento de traslación. Un baile de 8764 horas: 365 días y 4 horas. El eje de la tierra se inclina provocador 23° 27'. El Sol la mira luminosa desde el trópico de Cáncer. En el hemisferio boreal, el día más largo del año y la noche más corta. El solsticio de verano da comienzo a la estación más calurosa. 

¡Ay, verano! No es solo un concepto de astronomía. Son vacaciones —¡Ay, mi querida amiga, el miedo que tenías a que llegasen las vacaciones! No querías irte; ahora que puedes quedarte, no quieres volver—. Son días de calor bebiendo cerveza en las terrazas. También es el terral que impide respirar. Son chicas con olor a coco que torran sus tetas en la playa. Es temporada de higos.

De pequeño recolectaba furtivamente, primero, las brevas y, meses después, los higos. Al arrancar los frutos, la savia blanca llora de las ramas de la higuera escociendo con placer en las heridas de las manos. Abrir el fruto con las manos partiéndolo en dos mitades. Enterrar los labios en el carnoso maná terrenal, con delicadeza para no quebrar la fina piel. Las papilas gustativas sienten un intenso orgasmo tras otro. Me encanta comer higos, casi tanto como comértelo a ti. Tan solo hay una fruta que se acerca al placer de comer higos: el melón.

Etiquetas, , ,
Artículo anterior Artículo siguiente