Columnismo

Café solo

Inquietudes

23.02.2016 @suvi 2 minutos

Soy una persona frustrada. Por eso me hice del Atleti. Para los colchoneros, sufrir es nuestro sino. Son más fáciles las derrotas si tenemos un consuelo antes de jugar y la vida siempre acaba en derrota.

La psicología barata y los caros libros de autoayuda —su máquina de hacer dinero— nos tratan de convencer de que la felicidad no es una meta, sino un camino, de que la felicidad es una búsqueda y de que tenemos que vivir buscando esa felicidad. ¡Y una mierda! Vivir buscando la felicidad es hedonista.

Liberarnos del hedonismo nos esclaviza al inconformismo. Para un inconformista, cualquier intento de buscar la felicidad es un intento frustrado antes de empezar. Es de ánimo inquieto. Las inquietudes son como un fénix: se consumen con su propio fuego para luego resurgir de sus cenizas. Siempre se renuevan.

Salud, dinero y amor nos dan la felicidad, pero no dependen de nosotros, según el horóscopo, su destino está escrito en los astros. Empeñamos la vida al trabajo. Valoramos la estabilidad, para hipotecarnos; una cuantiosa remuneración, para llevar un nivel de consumovida alto, y un horario que nos permita ir al gimnasio. Separamos solemnemente lo profesional de lo personal. No perseguimos retos. Buscamos una pareja con quien suplir nuestra falta de cariño o disimular nuestro miedo a la soledad. Prostituimos el amor. Echamos polvos insulsos en los que correrse es tan estúpido como ser runner. A mí fóllame la mente y aráñame la espalda. Rómpeme cada día el corazón y me enamoraré.

Vivir feliz es un oxímoron. Pero, ¿quién necesita de ambas? Me basta y me sobra con una. Elijo vivir. Hasta que llegue el día en que, como a Ángel González, la poesía no tenga nada que decirme y yo no tenga nada que decirle a ella. Entonces solo me quedará escribir Nada grave como billete para partir. Mientras, las partidas solo serán de dominó, entre amigos y pacharanes.

Etiquetas, , , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente