Columnismo

Café solo

La Generación Millenial

29.03.2016 @suvi 3 minutos

En la empresa donde trabajo queda libre un puesto y estamos buscando y entrevistando a diferentes perfiles para la vacante. Me gusta hacer las entrevistas porque conozco a personas jóvenes, con talento e inquietudes; aunque, también, a otras muy despistadas del ámbito laboral. Son la Generación Millenial, aquella que comprende a quienes nacieron desde 1980 hasta el año 2000 y que, por tanto, han vivido el cambio de milenio.

Desde la puerta de la oficina, la presentación y el lenguaje corporal de quienes aspiran al puesto ya comienzan a comunicarme cómo son. Un factor muy importante para mí es la sonrisa: nadie quiere trabajar junto a una persona que no trasmita alegría y no favorezca un clima laboral agradable. Además, sonreír transmite tranquilidad. Me gusta ser cercano pero exigente: que la otra persona pueda sentirse relajada, con la intención de que demuestre todo su potencial. Saludo a las chicas con dos besos y a los chicos con un fuerte apretón de manos. En la sala de reuniones me gusta que las sillas estén cercanas, si vamos a trabajar en el mismo equipo es necesario sentir comodidad y confianza. Dejo hablar —para escucharme a mí ya tendrán tiempo— y hago muchas preguntas. Empiezo preguntando por temas livianos, por ejemplo, sobre los estudios o las motivaciones, y después profundizamos en temas técnicos. Son tan importantes los conocimientos y las habilidades como las actitudes. Hay entrevistas que apenas duran quince minutos y entrevistas que pueden prolongarse hasta la hora y media sin ser tediosas. La diferencia entre unas y otras es abismal. Personas que no hablan por hablar, que dominan la materia aunque no tengan experiencia cotizada y que quieren demostrar lo que valen o pueden valer. En sus currículums evidencian que han tenido iniciativa pese a la situación económica: se han buscado la vida en trabajos relacionados o no con su formación y, mientras, han ampliado su formación y se han especializado.

Estas personas son realmente Millenials. Tienen prioridades vitales distintas a generaciones predecesoras y por ello valoran en el trabajo otros aspectos como la independencia, la diversión, la flexibilidad... Al relacionarse y al comunicarse internet y las redes sociales son un medio natural. Las empresas que quieran prosperar deben apostar por ellas. Encontrarse con estas personas renueva profesional y vitalmente. Son jóvenes optimistas, a pesar del casi 50% de paro juvenil en España, aunque el Capitán Alatriste piense que no se puede hacer nada: pueden cambiar el país. Incluso el mundo; porque, aunque «las florecitas, las velitas y nuestro enérgico "todos somos Bruselas"» no acaben con el terrorismo, la capacidad de compartir el dolor de otro ser humano y de indignarse contra cualquier acto de violencia es un acto de empatía que nos permite mantener aún la esperanza en la humanidad.

Así que, Sr. Reverte, recupere la esperanza, en la juventud preparada y luchadora; recupere la empatía, que los retweets de perros perdidos y abandonados tampoco van a acabar con el maltrato animal pero aún así tenemos que denunciarlo, y escriba usted uno de sus artículos desparramando improperios, que de tanto guardar esas palabras malsonates en su sillón de la Academia se le ha agriado el carácter. Quienes estéis buscando trabajo o tengáis que buscarlo en el futuro recordad: no os acomodéis, tened inquietudes y, sobre todo, sonreid.

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