Columnismo

Café solo

La partida de póquer

15.03.2016 @suvi 3 minutos

Tras las elecciones del 20D, Texas hold ‘em —la variante más extendida del juego de cartas de póquer— ha desbancado a Candy Crush como juego por excelencia en el Congreso de los Diputados.

En la mesa, todos los aspirantes a presidente. Al comenzar la partida, los dos jugadores que quedan a la izquierda del repartidor (dealer) —Felipe VI, “compipóquer”— juegan las ciegas: la ciega pequeña y la ciega grande, apuestas obligatorias. Mariano Rajoy tiene que apostar, aunque no quiera jugar esta mano. Pedro Sánchez, en cambio, acepta con agrado la mano, aun sin saber sus cartas.

Se reparten las dos cartas de mano y hay una primera ronda de apuestas. Empieza “hablando” el jugador que está sentado a la izquierda de la ciega grande: puede retirarse (fold), ir (call) o subir (raise). Si decide ir, tiene que igualar la apuesta de la ciega grande; si decide subir, tiene que incrementarla. Pablo Iglesias sube y apuesta la vicepresidencia, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el Boletín Oficial del Estado (BOE), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el referéndum en Catalunya…; pero, va de farol, el resto de jugadores lo descubren. Rajoy se retira: es el jugador con más fichas en la mesa, pero no tiene cartas de mano para hacer ninguna jugada. El turno de apuestas continúa en el sentido de las agujas del reloj hasta finalizar en la ciega grande.

En el siguiente turno, The Flop, se colocan tres cartas sobre la mesa, con las que los jugadores pueden hacer mano, y comienza otra ronda de apuestas por el jugador que está sentado a la izquierda del repartidor: puede escoger entre pasar (check) o apostar (bet). Con algunas cartas ya sobre la mesa, le toca “hablar” a Ciudadanos. Mientras soportaba las críticas por su silencio, Albert Rivera estaba eligiendo chaqueta para salir al hemiciclo, aunque a él cualquiera le queda bien —será cuestión de percha o de carecer de escrúpulos—. Si un jugador ha subido, el siguiente puede retirarse, ir (ver la apuesta) o subir. En caso de que un jugador suba y ningún otro iguale su apuesta, gana la mano. Nadie parece dispuesto a dejar ganar a Sánchez y todos “ven” su apuesta tanto en la primera como en la segunda vuelta.

Sobre la mesa, tres cartas boca arriba; además de, un acuerdo, unas líneas rojas y los ya olvidados programas que los partidos presentaron y que todo el censo electoral leímos antes de votar.  El PSOE necesita más fichas para hacer un all in que nadie pueda seguirle, no son suficientes con las de Ciudadanos; pero, Rivera quiere fuera de la mesa a Rajoy y Sánchez a Iglesias. Ahora toca levantar la cuarta carta, The Turn o Fourth Street. Al cuarto intento de investidura logró la camarada de Sánchez las llaves del cortijo. La quinta y última carta, The River o Fifth Street, se levantará después del 26 de junio. Al finalizar este turno, los jugadores que permanecen en la mano —el único al que, por ahora, parece que no le quieren “hacer la cama” es a Rivera— deben comparar sus jugadas y ganará aquel cuya combinación de cartas sea superior.

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