Columnismo

'Cholismo' como insulto

04.05.2016 @Lestillo 2 minutos

A veces el ruido no nos deja escuchar. Ni incluso ver con claridad. La Coca-Cola todavía hacía espuma buscando su hueco entre los hielos de mi 'vaso de ver el fútbol'. Lo del Atlético de Madrid y el Bayern fue algo frenético, y todos necesitamos algo de eso en nuestros días, y depende de quién seas - y las hostias que te haya dado o te esté dando la vida- en mayor o menor medida. Aunque lo parezca, no pienso hablar de fútbol. O eso creo.

Al importarme más bien poco quién resultase vencedor de aquella contienda, fui capaz de abstraerme del ruido y la propia emoción que hace que los martes tengan gran sentido a partir de las ocho cuarenta y cinco. Me di cuenta de que media España adora a un argentino con un historial más bochornoso que el Google Chrome de un quinceañero solo en casa. Estamos contentos con un hombre que se aferra al 'todo vale'. Y nos gusta. Nos pone cachondos.

Nos atrae la trampa. Lo que roza de la legalidad. O incluso lo que la pasa. Pero luego, señores, a nadie nos gusta que un desquiciado cualquiera nos increpe e insulte cuando no nos hemos dado cuenta que quería adelantarnos con su coche. Por poner un ejemplo. Él, utilizará el ruido, la mirada, y todo lo que tenga a mano para achantarnos. Para tomar ventaja. Tampoco nos sentimos cómodos cuando alguien utiliza toda su energía para pisar nuestro progreso. Solo nos gusta cuando sale por la tele. Ni nos va ni nos viene. Y reímos. Si no nos escuece lo tildaremos de pillería. No obstante, si por casualidad nos cruzamos con los miles de Simeones que estamos creando, tiraremos los eufemismos a la basura.

El ruido. Las patadas. Los gritos. Tirar balones al campo. Todo esto nos está despistando, e incluso nos hace aplaudir al canalla. Y creedme, no todos estamos preparados -o tenemos los cojones- para enfrentarnos a un Cholo cuando la vida nos lo ponga por delante. Es por ello por lo que invito a dejar de chuparle el culo a alguien al que realmente no queremos parecernos.

 

Emilio Morales Castillo tomó la alternativa en Madrid en la Redacción Central de VOCENTO (Colpisa). Ahora sigue aprendiendo en Diario SUR (La Mirilla y SUR Deportes). Su primera entrevista fue a Alfredo Di Stéfano. Le iba el corazón a mil por hora. Espera que en la última que haga conserve la misma ilusión.

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