Columnismo

Déjà vu de La Roja

28.06.2016 @danielnz97 4 minutos

España lo ha vuelto a hacer. No me refiero a unas nuevas elecciones, que también, ni a un nuevo título. No, La Roja no ha pasado de cuartos, ni si quiera ha llegado. Hemos sufrido un nuevo déjà vu, y nunca mejor dicho, en territorio francés. Nos parece raro y extraño, una sensación de que esto ya lo hemos vivido. Ya van dos competiciones seguidas sin pasar de cuartos. El ciclo glorioso ha acabado y la maldición ha vuelto. Italia nos ha devuelto la del Mundial, ha sido un rodillo y nosotros la masa de la pizza.

La selección llegó a Francia tras perder con Georgia. En vísperas del inicio de la competición, De Gea recibió el primer gol, el más doloroso, el de Torbe. Además, por la escuadra, sin que el portero pudiera hacer nada. Un varapalo emocional y psicológico, en el momento más drámatico e inesperado. A continuación llegaron los partidos de República Checa y Turquía, ambos dominados con solvencia. El primero costó más, pero apareció Piqué, que por unos días unió a España. Su gol tuvo más efecto que las palabras de Rivera o Rajoy apelando por la unidad del país. Por otro lado, España arrolló a la selección de un oxidado Arda Turán.

Hasta aquí todo era felicidad, pero llegaron las declaraciones de Pedrito, desestabilizando al grupo, protestando por la falta de minutos y Croacia, incluso sin Modric, que nos dejó a cuadros. Pudimos ver la versión más dubitativa de De Gea, el fantasma de Torbe rondaba de nuevo la portería. Una genialidad de Rakitic pudo comenzar la debacle, pero el palo lo evitó. Los croatas decidieron esperar hasta el minuto 86, cuando Perisic nos mandó al cuadro de los favoritos. En octavos ya nos esperaba Italia, aunque el rival de Croacia no era ni mucho menos una cenicienta. Los balcánicos se tenían que enfrentar a Cristiano Ronaldo.

Al fin llegaron los octavos, una eliminatoria con sabor a final. Un emocionante España-Italia. Los de Conte salieron con ganas de revancha, con las ideas más claras que los nuestros. Las ocasiones fueron llegando, pero ahí estaba él, David De Gea, quien salvó a España del ridículo. El madrileño lo paró todo, salvo el rechace de una falta que aprovechó Chiellini para adelantar a los italianos. Al descanso, Del Bosque sacó a Aduriz, que sustituyó a un desaparecido Nolito. Fue un buen cambio, La Roja despertó, pero De Gea tuvo que volver a salvar el segundo tanto. Más tarde hizo debutar a Lucas Vázquez, que sorprendentemente tuvo sus primeros minutos en el cuarto partido. Vicente quitó a Morata, cuando más lo necesitaba la selección y dejó en el campo a Fabregas. El karma castigó al seleccionador y Aritz Aduriz se lesionó. Había que buscar el empate... ¡sin delantero! Y Piqué la tuvo, solo ante Buffon, pero el destino quiso que dos minutos más tarde Pellé marcara el segundo y definitivo gol.

Es el momento de reflexionar, de buscar culpables. Difícilmente todos coincidamos en quién tiene la culpa de este fracaso. Algunos se atreverán a echar la culpa incluso a los políticos o ¡a los viejos del PP! Otros dirán que los jugadores no han corrido, algún patriota aburrido dirá que estamos eliminados por culpa de Piqué y por otro lado, habrá quienes aticen a Del Bosque, como Josep Pedrerol, que disfruta en sus peculiares editoriales. Pero la realidad es la misma para todos: España ha tenido una renovación parcial, la plantilla se ha actualizado, pero ¿y el cuerpo técnico? Esto es como los partidos políticos, requieren de rejuvenecimiento, y Don Vicente, como Mariano, ronda la edad de jubilación. El Marqués no se mojó para echar a Pedro de la selección, y no hizo los cambios pertinentes para cambiar el rumbo del equipo, que al final ha acabado a la deriva. Ojo, para mí con el otro Vicente, Maroto, el de La Que Se Avecina, el bueno, hubiéramos llegado más lejos, qué gran sabio de fútbol. Y no es que me caiga mal Del Bosque, pero en ocasiones parece que viene literalmente del bosque, alejado de la civilización. No se entera de nada. Nolito no ha rendido, pero titular; Cesc tiene vía libre para no estar al nivel; Lucas Vázquez, campeón de la Champions y un gran revulsivo, en el banquillo; Koke, sin apenas minutos y Pedro le faltó el respeto a todos sus compañeros, incluso a los que no fueron, pero salió inmune. Definitivamente al técnico le faltó personalidad y capacidad de reacción.

Hoy nos despedimos de una Eurocopa difícil, no solo por lo deportivo sino por tener que aguantar en cada partido los comentarios de Carreño, Kiko y Camacho en cada partido de La Roja. Además, ha sido una de las mas vergonzosas de la historia, por no decir la que más, debido a las numerosas peleas y batallas. ¡La Guerra Fría tuvo durante años menos enfrentamientos! Los rusos ganaron la otra Eurocopa, solo falta conocer al vencedor de la que importa, la de fútbol.

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