Columnismo

Día Universal del Niño

21.11.2016 2 minutos

Ayer fue el Día Internacional de la Infancia. Sí, otro de esos días de mierda que no valen para nada pero que se siguen celebrando.

Para empezar, “este día mundial recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección independiente del lugar del mundo en el que haya nacido”, explica Unicef. Además, tras 10 años de negociaciones, adquirió carácter legal y de obligado cumplimiento por todos los gobiernos. “Gobierno, salud, educación y protección independientemente del lugar” se me quedaron grabadas en la cabeza. Poco después me encontré 164 muertos en un bombardeo al último hospital pediátrico en Alepo que deja al menos 7 menores muertos. Por lo menos me quedo más tranquilo al saber que todos los gobiernos se vuelcan en fomentar la salud y protección de los pequeños más necesitados. Y si están sanos pueden ir a la escuela, que todo empieza por ahí, claro.

Aunque no hay que ir tan lejos para reconocer la eficacia de este día. En España lo podemos observar. Uno de cada tres niños viven en riesgo de pobreza. ¿De que os alarmáis? En realidad de nada, pero bueno. Al menos no son 3 de cada 2, no hay que ser alarmistas. Mientras no se dé esta estadística podremos seguir desahuciando a familias en estas condiciones. ¡Que vayan aprendiendo cómo se mueve el mundo, que con tanto IPhone y tanta Tablet no entienden de valores!

Ya hablé la última vez sobre la indiferencia. Ese estado neutro de nuestra personalidad con el que te ”abstraes” de la realidad y no te afectan los hechos. Y sigo así. Evadido de la basura que nosotros mismos creamos y dejamos amontonar. Aunque maldiciendo a los caraduras que defienden los derechos de “nuestro futuro”.

Y, por supuesto, la celebración de este día -como el del otros muchos. ¿Acaso el día contra el cáncer de mama iba a curar a una enferma? Más inversiones en sanidad, sí-. El 20 de noviembre hemos celebrado la destrucción del último hospital para los niños que viven en una guerra. La muerte de esos niños y de los próximos afectados. Y nosotros aquí, poniéndonos medallitas por celebrar un día que no soluciona nada.

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