Columnismo

Distancia flamenca

20.02.2017 @marisabellucas 2 minutos

-¿De Almería vienes para ver esto?

-Sí

(Tablao jerezano, sábado 11 de febrero)

Esta fue la pregunta y la respuesta que les di a los jerezanos en aquel tablao andaluz. Entiendo la pregunta en su sentido más racional pero ellos la respuesta no. Se trata del flamenco en Andalucía y no del atribuido a Andalucía: Almería no es flamenca; en Jerez se respiran los quejíos. Aquella noche llovía y los jerezanos utilizaban el paraguas para marcar el compás, y contra el goteo de la lluvia competían las palmas mudas. Y claro, para una que fue de paso, la lluvia mojaba.  Al igual que solo pasará Paco y Camarón, esto solo pasa en Jerez, en Cádiz, y desde la ventana lo contemplan los que de allí no son porque Andalucía no se hizo flamenca para todos.

Algunos reniegan y aseguran que el flamenco no es folklore sino un movimiento artístico que se hizo de culturas: árabe y judía, siendo en el siglo XV, con la llegada de los gitanos a España, cuando se terminó por desarrollar. Por ello, tal vez, para entender haya que sentir y para sentir haya que entender que el flamenco va más allá del tópico gitano-andaluz, un símbolo de entereza y talento salpicado por la inspiración y dedicación de aquel valiente que lo lleva a la práctica. Le dijo Paco de Lucía a Jesús Quintero: “El flamenco es muy fácil de entender en cuanto que hayas nacido y lo hayas mamao’. No tiene nada que ver con los mil doscientos ensayos que han escrito los flamencólogos  por ahí, es mucho más fácil que eso, es como respirar” Por tanto, hay fenómenos que se improvisan y otros  que nacen improvisados porque su intensidad así lo requiere.

Y continuaron: “Yo seguramente no vendría desde tan lejos para ver esto”.

-“Claro, ustedes lo ven todos los días” -respondí.

Con algo de suerte, una vez terminado el concierto, pude subir al reservado y ser testigo de un ambiente íntimo y desgarrado. Allí estaban: Diego del Morao, los hermanos Lin y Nani Cortés y el hijo de Manzanita, entre otros. No querían que les grabasen porque defendían que aquello “no era un zoológico” y los móviles quedaron en el olvido. Fue entonces cuando Lin me dio otro motivo más para reafirmarme en mi argumento: “Señores, paren de charlar y canten, que esto no es Asturias, es Jerez”. Una perfectamente podría ser asturiana porque Almería y Asturias están a la misma distancia flamenca de Cádiz. Y pensé: ¿Y aún me preguntan  por qué vengo desde tan lejos?

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