Columnismo

El cambio

15.04.2016 @Javi_Sangar 4 minutos

Hace años, me contaban la máxima de que "el poder de cambio está en la gente, en el pueblo". Está en el voto, por eso la democracia (del griego demos, "pueblo"; krátos, "poder" o "gobierno") es el gobierno de la gente, yo no me creía esto ni de lejos. Por entonces, con ínfimos conocimientos básicos, pensaba que se votase a quien se votase, los políticos siempre nos iban a estafar y a chupar del bote. Ahora mi postura es totalmente contraria a la de hace años y coincido al 100% con la primera frase. Somos nosotros los que decidimos quién nos gobierna, el problema reside en la elección de esos gobernantes por nuestra parte, es decir, saber votar.

Esto, corazones, es el principal problema de nuestro país, que viene alentado por la ignorancia, la picardía, la "casposidad" y el miedo a lo desconocido.

Rondaba el mes de abril cuando empecé a escribir estas líneas, y las encuestas del CIS acababan de salir. Ahora, después de las elecciones mi entrada tiene aún más sentido. ¿Cómo es posible que el partido que ha hecho la peor legislatura en la historia de la democracia haya sido el más votado en la mayoría del territorio español? Esta pregunta se contesta con otra: ¿cómo es que la gente sigue votando a aquellos de los que tanto se queja? Bueno, no se puede controlar el voto de nadie, pero sí podemos hacer mención a una encuesta de el diario El País que señalaba que el 25% de la población cree que el Sol gira alrededor de la Tierra.

A partir de aquí todo resultado en las encuestas es posible. La ignorancia es la que gobierna España, acompañada de la tosquedad, zafiedad y cualquier rechazo a la autocrítica y los mea culpa. Cómo va a cambiar la situación si somos unos catetos que se creen informaciones y titulares falsos con falta de pruebas y contraste de fuentes.

Otra cuestión aparte es la actitud y personalidad que siempre ha reinado y que nos hace diferentes en Europa. Antes de nada, hay que señalar que no todo el mundo piensa igual y no sería justo meter a toda la población en el mismo saco. Hará un tiempo estábamos dos amigos y yo hablando sobre la situación general del país. Un poco de "politiqueo" de bajo nivel, todo muy mundano y con la única motivación de expresarnos y compartir opiniones. Surgió el tema de la corrupción, en concreto el de las "tarJETAS black" de Caja Madrid, y los tres estábamos de acuerdo en que los que se beneficiaron del uso de esas tarjetas negras, es decir, no declarado y aprovechándose de los clientes, deberían ser juzgados y condenados.

Ahora llega lo bueno. Siguiendo con la conversación, mis dos colegas sí estaban de acuerdo en que, de estar en esos puestos y hallarse en las mismas circunstancias, hubieran hecho lo mismo. Yo me quedé bastante atónito y cabreado a la vez. Días más tarde oí lo mismo en boca de otro amigo y ya, el colmo, fue en un bar. Sinceramente, esta es la raíz del problema.

Cómo vamos a cambiar un país si nosotros no cambiamos, si nos ponemos a la misma altura que aquellos que sustraen el dinero público y lo guardan en una cuenta en HSBC o en Panamá. Me desentiendo y rechazo esta actitud, se lo reproché a mis amigos y logré que uno entrara en razón -los del bar estaban a sus cervezas- pero me da que esta es la tónica general. Nos gusta autoflagelarnos y votar a los mismos que han mangado del cazo y, “¡mire usted!”, los criticamos. Con esto no quiero dar a entender que soy un ente superior o alguien por encima del bien y el mal, solo expreso lo que seguramente muchos piensan y han pensado a lo largo de la historia y las circunstancias o el contexto no les han permitido expresar para avisar de los errores. Aún hay tiempo para pensar y actuar, para percatarnos de que hay que arriesgarse y no hay que defender la "gañanería" ni sentirnos orgulloso de ello, porque el pueblo ignorante es el más fácil de controlar y engañar, cayendo en un círculo vicioso que nos deje en el atraso y nos convierta en el hazmerreír de Europa.

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