Columnismo

El fútbol nos pone los cuernos

20.05.2016 @Lestillo 2 minutos

El fútbol nos pone los cuernos. De hecho, nos los están poniendo con él, y aún seguimos sin darnos cuenta. Antes de seguir, quiero dejar claro que me encanta este deporte. Lo consumo. Lo juego. E incluso en determinadas ocasiones condiciona mi estado de ánimo. No obstante, como el buen fumador, es importante reconocer que lo que le produce placer, al fin y al cabo lo está matando.

Volviendo a los cuernos. El fútbol es tu mejor amigo. En el que confías y con el que te diviertes. Incluso te confiesas. Pero se tira a tu mujer. Y es hora de poner en valor lo que más importa. Se acerca la Copa del Rey y hay lío con las esteladas y las pitadas al himno. Se sucederán los debates sobre democracia y libertad de expresión en los que nadie escuchará a nadie y todos intentarán que su postura sea la que prevalezca sobre la mesa.

Política. Fútbol. Pero es que antes que eso, estamos todos nosotros. Digo yo, que por delante de una competición nacional llamada La Copa del Rey, estará el mismo Rey. Si se pita al himno - acción anticonstitucional-, el partido debería suspenderse. Que el fútbol no nos despiste. Cuidado, que no nos marque un camino por el que no hemos venido. Necesitamos recuperar la seña de identidad como país, y eso, por muchas alegrías que nos de, no nos lo proporciona un escudo cosido en una camiseta Made in Taiwan.

Estamos hartos de condenar el fraude fiscal. No obstante, mientras señalamos con el dedo a los políticos corruptos, nos compramos las "botas to guapas" de Messi o Neymar, que se pasan por el forro nuestra ley y nuestro país mientras se lucran con patrocinios. Pero no pasa nada. Les abrazamos, son nuestros ídolos, y nos encantaría invitarles a un copazo. El fútbol nos da lo que queremos, pero también nos nubla la vista para lo verdaderamente importante. Juega con nuestras señas de identidad - banderas-. Con nuestro dinero - fraudes-. Con nuestras vidas. Es infiel. Y poca culpa tiene el deporte de todo esto. Con esta reflexión no pretendo condenar el fútbol, ya que es posible que a finales de mes esté brincando de alegría o llorando por las esquinas debido a este. Solo intento ponerlo a raya. Que no se pase. De amigos lo que quieras, pero a mi mujer solo me la calzo yo.

 

Emilio Morales Castillo tomó la alternativa en Madrid en la Redacción Central de VOCENTO (Colpisa). Ahora sigue aprendiendo en Diario SUR (La Mirilla y SUR Deportes). Su primera entrevista fue a Alfredo Di Stéfano. Le iba el corazón a mil por hora. Espera que en la última que haga conserve la misma ilusión.

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