Columnismo

Entre dos luces

Cebrián no quiere columnismo

12.12.2016 @pablomerinoruiz 4 minutos

Anoche Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA, recibió a Salvados. Empezó reconociendo que LaSexta es el canal que más ve y terminó rajando sobre sus directivos. Imagino que, de primeras, olvidó que tiene demandada a la cadena y al ser preguntado por la causa -difamar sobre su persona acerca de los Papeles de Panamá- saltaron las alarmas. Entre tanto habló de "la mediocridad política de Sánchez", en El País no le perdonan una al exiliado Pedro, y lanzó un par de pullitas al propio Évole. Le acusó de "ser igual o más establishment" que él mismo y, al ser preguntado por los consejos de administración, le dijo, en resumen, que no tiene ni idea de cómo funcionan realmente y le invitó a que se metiera en alguno, para aprender de qué va la cosa.

Dicho esto, ya puedo hablar sobre lo que a esta casa creo que le interesa: el columnismo. Cebrián madrugó para darle a EL REVERSO un titular y una reflexión sobre su razón de ser, su relevancia y su necesidad. En el programa matinal A vivir de su casa, que es la Cadena Ser, charló sobre su nuevo libro con Javier del Pino y José Martí Gómez. Este último, en mitad de la entrevista -después de que Cebrián llamara a Adolfo Suárez "fascista converso"- y sin venir mucho a cuento, le espetó: no le gusta la proliferación de columnistas, se ve que ha perdido la batalla. Entre risas, reconoció que efectivamente... ¡ha perdido la batalla! Que se lo digan a Jabois, el columnista del momento y el "fichaje" más caro del mundillo en los últimos tiempos.

"Cuando empezó el periódico solo había un columnista diario, Francisco Umbral. Un escritor casi costumbrista que queríamos que reprodujera los artículos de Larra". Para algún compañero de esta casa Umbral es referente, no en mi caso, pero supongo que para Cebrián no era más que un charlatán al que soportar porque daba lectores. Su reflexión: la opinión lleva a cometer muchos errores o generar contenidos intrascendentes. Cebrián no quiere columnismo. Así de claro.

Una nueva web, un nuevo formato está en camino. Sinceramente, no sé cuando saldrá a la luz. Admito que esto me preocupa, más incluso de lo que pueda o no decir Cebrián. A pesar de ello le presto atención y me interesa. Hay quien piensa en el sector, incluso directores de periódico, que el columnismo es cosa de gente con experiencia y un bagaje y conocimiento notable. Mi respeto a esta tesis, en parte a favor de ella. Otros, que el concepto "columnismo joven" les huele a blog de niñatos y no a periodismo. Que hay géneros más profesionales a los que dedicarse, menos pretenciosos supongo. Todo mi respeto también a estos, porque creo además que no les falta razón en muchas ocasiones. Siendo la columna parte del periodismo, comparto los diagnósticos que aportan.

Invito a mis compañeros a que reflexionen, aquí poca de la autocensura de la que apunta Évole existe. Les ruego que miren más allá de la que ahora llaman prosa cipotuda. Un concepto tan descriptivo como autocrítico. El columnismo sin lo que le rodea, ya sea un reportaje que cuente la historia (#NiUnDíaSinReporterismo) o un análisis (al dato) atendiendo las dos partes del conflicto o una entrevista a un personaje interesante, no es más que eso, una prosa cipotuda. Cebrián admite haberse equivocado rechazando que haya columnismo en su periódico, como extensión literaria y estética del periodismo, necesaria y exitosa. EL REVERSO puede equivocarse cegándose en este, apostando por él sin ver lo que hay a su lado.

Si a estas líneas no le acompaña la base o el músculo del periodismo de interpretación que nos ocupa, acabarán por convertirse en otra cosa. Tal vez en eso que los críticos tachan de "blog de niñatos", sea cual sea su edad real, o "gente que sin experiencia se lanza a hablar sobre lo que desconoce" o simplemente "en contenido intrascendente, o incluso erróneo". No lo sé, espero y confío en que esto no sea así. Lo que sí tengo claro es que estamos en peligro y, a la vez, a tiempo de construir sobre tierra firme. El periodismo es una profesión que el mismísimo Juan Luis Cebrián -el influencer más veterano de nuestra tierra- demuestra llevar décadas sin ejercer. Porque, ya sea en formato columna o no, es lo que interesa. Y eso me preocupa.

Etiquetas, ,
Artículo anterior Artículo siguiente