Columnismo

Entre dos luces

Eficacia democrática

16.05.2016 @pablomerinoruiz 2 minutos

El sábado escuchaba al maestro Julio Anguita, ex dirigente de IU y una de las voces comunistas más autorizadas del país, decir: "Los ciudadanos podían arreglar esto. ¿Cómo? No votando a corruptos. Lo que no puede ser es que uno se enfade en el bar o la taberna con la corrupción y luego les vote, eso no es de recibo". Comparto en parte sus palabras, pero voy más allá. Los ciudadanos tenemos lo que queremos, lo que votamos. Recordaba también Anguita que los políticos son un reflejo de la sociedad. Si ellos no se han puesto de acuerdo en 4 meses supone un fracaso colectivo, no única y exclusivamente de la clase política. Sería injusto atribuirle todo a Iglesias, Rajoy, Sánchez y Rivera. ¿O acaso la mayoría de sus votantes querían pacto? Lo dudo. Ahora bien, hay que buscar nuevas soluciones. La Constitución no está preparada para estas cosas, somos una democracia demasiado joven que nunca ha mirado más allá de las mayorías absolutas.

El voto del miedo, elegir a uno solo con el objetivo de perjudicar a otro, resta calidad al sistema. Además de cambiar nuestra temeraria y cada vez menos representativa ley electoral, hay que impulsar un cambio en los partidos desde la carta magna si se repiten las elecciones. ¿Para qué votar a los mismos candidatos si ya hemos comprobado que no son capaces de ponerse de acuerdo en nada? Estoy convencido que, si el puesto de "los cabeza de lista" peligrara, hoy tendríamos un gobierno en marcha. Por tanto, renovar la lista, o al menos a los secretarios generales, podría ser una opción nada despreciable. Se pondrían pronto las pilas.

Otra de las opciones, eliminar o reducir a mínimos la campaña electoral. Cansa al ciudadano, lo agota. Por no hablar del dinero que supone toda la parafernalia de los actos de los partidos. En ese tiempo nos hartamos de escuchar descalificaciones entre unos y otros que no sirven para nada. Solo morbo. ¿Gobernar desde el odio o desde el rechazo trae algo positivo? Nada en absoluto. En definitiva, buscar la eficacia democrática, tanto nosotros como los políticos. Lo mantengo, el gobierno y la Champions League están todavía en juego. Aprovechémoslo.

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