Columnismo

Entre dos luces

El Renacido

21.11.2016 @pablomerinoruiz 3 minutos

Escribía en la revista Vanity Fair James S. Murphy que DiCaprio no ganaba una estatuilla como actor principal -tardó lo suyo en hacerlo- porque "los tíos que molan no ganan el Oscar". La Academia le premió finalmente, casi a regañadientes, con una de las películas más aburridas, y a la vez más espectaculares, que recuerdo: El Renacido. 3 horas de Leonardo arrastrándose desesperadamente por un bosque desangrándose, demostrando que ese Oscar no tenía más nombre que el suyo. El sábado Cristiano Ronaldo, popularmente conocido como "El Bicho", homenajeó a DiCaprio en el Vicente Calderón y certificó que el Balón de Oro tampoco tiene más nombres, solo el suyo.

Al portugués querían jubilarlo horas antes del choque. Algunos sectores del propio madridismo andaban mosca tras su reciente renovación a cuenta de 23,6 millones hasta 2021, momento en el que cumplirá los 36 años. ¡Hasta quisieron mandarle al banquillo este fin de semana! Con su hat-trick supera a Di Stéfano como el madridista que más goles le ha hecho al Atlético Madrid en la historia. Ojo al dato. Además se convierte en el Pichichi de la liga y suma ya 17 goles (y 5 asistencias) en apenas 16 partidos oficiales. Números al alcance de nadie, al menos en España. La supuesta mejor liga del mundo. Na' y menos.

Recuerdo cuando hace unos años se le ocurrió, en un arrebato de sinceridad y prepotencia, indignado por las críticas, decir a la prensa: soy rico, soy guapo y soy buen jugador, por eso tendrán envidia de mí. A Cristiano se le pudo acusar de chulo por eso y más. No lo negaré. Ahora bien, ¿no admitir que es y sigue siendo una estrella del fútbol mundial? El Bicho forma parte de ese grupo de "tíos que molan" como DiCaprio, pero odiados por medio mundo. A muchos les puede la animadversión hacia un tipo que, sin tener un talento natural descomunal como el del holgazán de Leo Messi, está en lo más alto. A base de entrenamiento y sacrificio.

Al poco de llegar él al Real Madrid, contaba Alejandro Sanz: "en contra de lo que crea todo el mundo, es un hombre muy entregado a su trabajo". Después de un concierto con Alicia Keys, le invitaron a una juerguecita flamenca y él "se bebió 4 fantas y 2 agua con gas, te aseguro que ese cuerpo no se hace de fiestas". La capacidad que tiene Cristiano para superar lesiones, como la que sufrió en la final de la pasada Eurocopa  -que, por cierto, ganó para su país-, es un ejemplo de ello. Su ética de trabajo la reconoce todo el que alguna vez lo ha visto en el gimnasio. No hay casualidad en que renazca de nuevo de entre sus propias cenizas, cual ave Fénix, y deje a los críticos sin argumentos. El Ronaldo de hace 5 años, mucho más inmaduro que el de hoy, diría algo así como "que se mueran de envidia". Pero ahora prefiere callar él, para así callar a los demás. El Renacido.

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