Columnismo

Entre dos luces

¡Era campo atrás!

20.02.2017 @pablomerinoruiz 3 minutos

9 de abril de 2013. Aquella noche el Málaga CF pudo hacer historia. Cuartos de final de la Champions League, en Dortmund. Los boquerones ganaban por 2 goles a 1. En el descuento dos tantos del Borussia les dejaban fuera de las semifinales. Un drama. La Costa del Sol -junto a gran parte de España- se marchó a la cama frustrada. Muchos lloraron, otros gritaron de rabia. Alguno incluso dejó de ver fútbol por un tiempo. Perdieron la ilusión. Hasta 4 jugadores figuraban en posición antireglamentaria cuando los alemanes anotaron el gol decisivo. ¿Un desliz arbitral? Puede ser, pero lo dudo. El tiempo nos puede dar la razón, como ya lo ha hecho con los amaños a la selección española del Mundial de Corea del Sur 2002.

También me cuesta creer lo que sucedió el pasado jueves en el Buesa Arena de Vitoria, donde se celebraba la 81º edición de la Copa del Rey de baloncesto. Quedaban 9.8 segundos para el final del partido. Real Madrid perdía por tres puntos ante Morabanc Andorra. Toda una sorpresa. Sergio Llull supera la presión de Thomas Schreiner, pero con el talón de su pie izquierdo pisa con claridad la línea del centro del campo. Acto seguido Anthony Randolph consigue un triple. El partido se resuelve en la prórroga donde Andorra cae eliminado. 3 días después, el Madrid es campeón de la Copa del Rey pasando por encima del Valencia Basket en la final. Daniel Hierrezuelo y Francisco J. Araña no señalaron la infracción de campo atrás de Sergio y la historia, como en Dortmund, cambia. La repetición confirma que los cuatro ojos de estos dos colegiados apuntaban directamente al círculo central.

Imagino la presión a la que está sometido cada día el colectivo arbitral, pero con más de 15 años de experiencia pitando encuentros como este, ¿pueden cometer un error así? Lo dudo. Aunque en baloncesto no sospeche de teorías conspiratorias o amaños orquestados, sí desconfió del miedo o la premeditación en el momento de tomar una decisión que favorezca a unos o a otros. Fallos como este suponen una negligencia profesional grave y dañan a un colectivo. Adulteran una competición. Sé que las audiencias cambian sin el Madrid en la final, pero no a costa de dañar la imagen de nuestro deporte. Tirando de nuestro rico refranero: "Pan para hoy y hambre para mañana". Así no se gana, se pierde afición por el baloncesto.

Lamentablemente esta Copa del Rey, el torneo más atractivo del curso, la recordaremos por el que se ha convertido en el cántico y emblema oficial de todas las aficiones -menos la merengue, claro está- durante todo el fin de semana: ¡Era campo atrás! Aquí la prueba del delito.

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