Columnismo

Entre dos luces

Improbable (casi imposible)

16.01.2017 @pablomerinoruiz 2 minutos

Es importante tener una mente abierta, pero no tanto que se te caigan los sesos. El socialismo piensa eso y el socialismo está roto. No sé si de tanto abrirse o tanto cerrarse, o de ambas cosas. Del felipismo no queda nada bueno. Hace unos días la periodista Esther Esteban reconocía que, en su tiempo, el felipismo enamoraba. Hasta que dejó de enamorar, claro está. Imagino -porque no estuve- que el PSOE de los 80 era la ópera prima. Entusiasmaba. Encandilaba. Embelesaba. Engatusaba. Que daba igual que pensara, que dijera, que inventara. Algo así como la tierra prometida, el súmmum de la democracia.

Ese socialismo lo intentó reconquistar Pedro (¡ay, Pedro!), pero ya había muerto con Rubalcaba. Y antes, desfallecido con Zapatero. Y es que el zapaterismo fue el felipismo del s.XXI. Al menos acabó igual, dando la mayoría absoluta al PP otra vez. Ahí siguen. El socialismo cayó por aquel entonces y ninguno quiso darse cuenta. El PSOE llegó tarde a rescate nuestro, y también al suyo propio. Ahora el PSOE es menos PSOE que nunca. No sabe qué es. Tampoco sabe lo que será. Ayer Patxi López presentó su candidatura a las primarias. Tiene hasta mayo/junio para reclutar apoyos y plantar cara a la temida Susana Díaz, la que hizo trizas a Pedro. Ha sido el primero en hacerlo, pero en breve se espera que lo haga la propia Susana. Es más, está obligada a hacerlo. Mal que le pese. Ella es más de aclamación popular que de disputas. En fin, la esperamos.

El PSOE puede elegir si es más de "izquierdas", de "centro" o de "derechas". Porque el PSOE será socialista pero, dentro de su socialismo, hay que elegir. Está Pedro, está Patxi y está Susana. Siendo siempre socialistas, estas son las opciones, simplificadas al máximo cada una de ellas. Es lo que queda del debate de ideas que propone la gestora: los nombres. Parte con especial desventaja el derrocado Pedro. Supongo que no transcenderá, ya que es improbable (casi imposible) que sobreviva en la carrera por las primarias. Me temo que Pedro caerá en el camino, si no lo ha hecho ya con la llegada de Patxi. Quedan dos. ¿Dónde colocar la decepción? Esa es una buena pregunta.

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