Columnismo

Entre dos luces

Ni héroe, ni villano

31.10.2016 @pablomerinoruiz 3 minutos

Intenté no escribir sobre ti, Pedro. Ayer aproveché el cambio de hora -ya me pronuncié hace un tiempo sobre ello- para madrugar y viajar. ¿Adivinas adónde? Sevilla. Sé que para ti no es tierra prometida, pero que mejor lugar para buscar respuestas sobre tu forzado exilio. Pregunté por tu archienemiga Susana a los vecinos del barrio de Triana, pero solo encontré mi querida Taberna Miami cerrada. Mala suerte la mía. De vuelta me acordé que te tomarías un café con Jordi Évole en el programa "Salvados" y quise saber como estabas. Te encontré paliducho cuando renunciaste al escaño el sábado. Me dejaste preocupado. Te dolió aquello, pero a mí ya sabes que el PSOE no me duele. Aun así intento comprenderte.

Me sorprendió que gran parte de la entrevista hablaras de la prensa. Para los políticos no es un tema agradable. Ahora sabemos que El País no lanzó sus editoriales porque sí. Te avisaron de que no estarían de acuerdo con lo tuyo, y tú seguiste a lo tuyo. Decía Princesa Sánchez hace un par de semanas en EL REVERSO que la auténtica libertad de expresión no puede ser otra que la sustentada en la libertad de pensamiento y que esa libertad saldrá de una relación justa entre periodista y medio. Quizá ahí este la clave, la independencia de una columna como esta, que nada tiene que ver con un editorial. Te agradezco, Pedro, que no nos metieras a todos en el saco. Apuntar que son los empresarios y no los profesionales los que presionan nunca está de más. Pero también te doraron la píldora los editorialistas que ahora te machacan en su momento. Ni tan buenos antes, ni tan malos ahora. Ni héroe, ni villano.

No sé que será de ti a partir de hoy. Quieres coger el coche y patearte España buscando apoyos. Bohemio y nostálgico. ¡Qué tiempos aquellos! Ahora te toca pelear contra la Trianera, la Sultana. No te lo pondrá nada fácil. Has puesto en marcha una web con tu nombre y has decidido retar a Rajoy, a los poderes mediáticos y a tu propio partido. ¿No crees que son demasiadas batallas? El café se te quedó helado mientras Évole seguía con lo suyo, dale que dale, pidiendo nombres: ¿Telefónica? ¿Cebrián? ¿Antonio Hernando? ¿Tomás Gómez? ¿Independentistas? Algo dijiste, algo callaste. Defiendes abiertamente que los socialistas tendrán que ponerse de acuerdo con Podemos y lucharás por ello. Veremos todavía con quién a tu lado. Yo, mientras tanto, miró a tu PSOE confuso, patidifuso. Sin saber muy bien si la abstención al final será un sí, un no o un de vez en cuando a este gobierno sin estrenar, pero que parece ya tan desgastado como el anterior. Quién sabe. Al final uno intenta hacer lo que quiere, pero hace lo que puede. Que me lo digan a mi que, una semana más, he vuelto a escribir sobre ti.

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