Columnismo

Entrevista ficticia y sarcástica a Francisco Marhuenda

03.05.2017 @emilioarnao 4 minutos

Nos encontramos en el plató de la Sexta Noche. Paquito Marhuenda, mientras se toca los cojones entre bastidores -antes de entrar en directo- me recibe con un vaso de whisky en una mano y en la otra un teléfono móvil donde, según veo, está enviando un SMS a Ignacio González, preso en Soto del Relax -como dice el Wyoming-. Siento que Paquito Marhuenda, de cerca, es más feíllo y cebollino de lo que aparece ante la pantalla. Me enseña su tarjeta de cuando era director del gabinete del ministro de Administraciones Públicas, esto es, Mariano Rajoy. Le empiezo a disparar tiros en la nuca.

¿Cómo es su amiguete Rajoy así de despacho a despacho?

Chachi. Un carburata. Tiene un don especial, siempre que entraba en mi despacho para secarme las babas lo hacía con un pedo estridente, lo cual le ha llevado a la “pedofilia” que todos conocemos. Además me hacía siempre confidencias, como que se iba a hacer sexador de pollos o como, si no lo hacían presidente, se iba a apuntar a la Marina allá en Santa Pola para amar a marineros con su pilila regordeta y registradora de la propiedad.

Qué más, qué más.

Rajoy cuando se encontraba abrumado por el trabajo del ministerio siempre acudía a mí para que le buscara un chico malo que le hiciera una pajilla. Yo soy también un pajillero, sabe usted, con lo cual nos pasábamos las mañanas dándole al manubrio. Pero mi Mariano siempre me ganaba. Tardaba horas en expulsar su líquido encima de mi mesa. Luego se quejaba que no le iba bien la administración pública del Estado. Pobrecillo mío, estaba más en las gayolas que en la gobernación.

Me han dicho que era Mariano quien le regalaba cada semana unas gafas nuevas, ¿eso es cierto?

Tan cierto como que a mí me contrataron para afeitarle con una máquina de coser el bigote a Pepito Aznar. A mi Mariano siempre le molestaba mi miopía, porque decía que de este modo nunca iba a ponerme de director de “La Razón”. Yo era y soy su gladiador, su efebo regordete, su perrillo faldero, me lo contaba todo, ya le digo.

¿Cómo qué?

Chis, chis, hable bajito, que aquí al lado está Antonio Miguel Carmona, ese sociata que siempre me lleva la contra en el plató y luego todo lo casca. Malditos demócratas, es que no comprenden que España necesita a un salvapatrias como yo, no sé, un Primo de Rivera, un Espartero, un Amadeo de Saboya. España, como siempre ha pasado en la Historia, necesita un militar con un par que entre a caballo en la Carrera de San Jerónimo. Estos demócratas es que no se han enterado que este país siempre ha sido salvado por los militares, ya le digo.

¿Rajoy es un militar?

Naturaca. Es un golpe de Estado cruzado con su ambigüedad sexual. Un hombre de Estado. Necesita a un Galdós que le haga el Episodio Nacional.

Yo soy de letras. Puedo narrar como el garbancero este guerracivilismo que sigue siendo España. Pero necesito una Isabel II, ¿sabe usted dónde puedo encontrarla?

Váyase usted y hable con Cristina Cifuentes. Esta señorita tiene tantos amantes como todas las borbonas. Cifuentes ha obligado a dimitir a Esperanza Aguirre, cagoenlaputa, pero qué se piensan los demócratas. Lo dicho, el ejército, el ejército es la salvación de este país de hippies, moros, profesores de universidad y yonquis. Los demócratas son una mierda pinchada en un palo.

¿Presionó usted para que Cifuentes cerrara la mui?

Quiá. ¡Voto a Rus¡ Pero esa tía que va de rubia es la que está maljodiendo al Partido Popular. En vez del ejército que somos quiere convertirnos en chiquillos con piruletas. Ahora, esto no va a quedar así. La voy a sacar en mi periódico desnuda y fornifollando con Pablito Iglesias. Tengo los paparazzis ya preparados.

¿Y qué me dice de Nacho González y la corrupción de los fiscales, del ministro Catalá y del ministerio del Interior?

Una conspiración. Toda la oposición y esos periodistas rojos son unos alcohólicos, deberían ir a parar todos a Tordesillas, para seguir jugando al ajedrez con Juana la Loca. Este país es una mancebía llena de traidores, de poetas malditos, de cabronazos que no permiten que mi Mariano gobierne España a base de flatulencias y masturbaciones varias. España necesita un Donald Trump que bombardee Ferraz y la Universidad Complutense de Madrid. No me joda usted.

Bueno, se acabó la entrevista. Lo están llamando para que entre en plató en directo en este canal izquierdoso que es la Sexta. ¿Qué va a decir usted esta noche?

Que ya todas las televisiones están en manos de Durruti. Coño, aquí hace falta el blanco y negro donde salían los payasos Gafi, Fofó y Miliki. No pido tanto. Sólo dos canales. Una para Mariano y el otro para mí. Yo lloro mejor que Arias Navarro. Por cierto, usted, por lo que veo es de Podemos. Porque no se va un poquito a la mierda.

Perdone usted caballero, pero estoy hablando con ella.

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