Columnismo

Fantasmas en el confesionario

El caracolillo del flequillo femenino

30.06.2016 @juanromerafadon 3 minutos

Decía Francisco Umbral que España era ese caracolillo de pelo que caía sobre la frente de la mujer. Un estilismo rococó y enrevesado que dota de cierto barroquismo el peinado femenino. Ese mechón podría ser el alter ego de una voluntad retorcida y enroscada en las curvas de un flequillo demodé. Como en los felices años veinte en España, la alegría de una época de prosperidad política y social nunca llegó, pero el sector femenino logró recoger, ondular y casi gubiar la cabellera. Entre dictaduras y dictablandas, se hacía presente la nostalgia de un modelo fraudulento y caciquista que ayudaba tanto a la estabilidad política como la laca al tocado. Picasso pintaba a la Mujer francesa. La española, envidiosa, quería ser como la gala.

Cambiará la moda, pero el arraigo cultural formará parte del ser más interior de cada uno. En un panorama político tan amplio, la decisión ha sido un inmovilismo que, dentro de un relativo y estancado apoyo a otras vertientes, ha dejado claro la apuesta por lo clásico. Los liberales, que se han dejado 500.00 votos en el camino, culpan a la ley D´Hondt de semejante derrota. Rivera dice que D´Hondt ens roba. En las antípodas, Unidos Podemos han visto que la unión no siempre hace la fuerza y que en ocasiones es mejor el “divide y vencerás”. Pero en su conjunto, el bloque de la izquierda fragmentada en socialesdemocracias, socialismos, transversalismos y otros –ismos no puede sonreír. Sin sorpasso pero con riesgo de zarpazzo andaluz, Sánchez vuelve a batir récord tras haber cosechado fracaso durante la campaña. Récord de fracaso. El voto del miedo ha sido el voto útil para lograr el dichoso 176. Pero también ha sido el voto de la confianza que se refleja en las bolsas españolas. Por supuesto, ha sido el voto de Bárcenas, de Rita y de una inmensa lista recogida en el mítico "No olviden" de Pablo Iglesias.

Las políticas marianistas, que no marianas –por suerte-, hacen su efecto y España en unos días recibirá 20 jóvenes procedentes del extranjero. De Francia. Lástima que no se trate de fuga de cerebros, vendría muy bien para la lista del exilio intelectual. Lamento que los números sigan sin importar como deberían y que 20 sean menos que 41. Y que 239. La memoria a las víctimas sí que valdrá más.

Hablábamos al comienzo del malagueño Picasso. Decía Alejo Carpentier que la gente se reía de sus obras pero sin ser consciente que en naturaleza existen animales tan ridículos como el oso hormiguero o el ornitorrinco. Puede que semejante esperpento, en cuya creación seguro que Dios no se sentía muy iluminado, permita explicar todo esto. Yo, sin duda, me quedo con Picasso. Y con Alejo. Y con el caracolillo rococó en el flequillo femenino.

Etiquetas, , , , , , , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente