Columnismo

Fantasmas en el confesionario

Entre cloro y miembros

07.07.2016 @juanromerafadon 2 minutos

Carmena da un paso más en su política de integración multicultural. Sin alcanzar extremos imperativista que desearían los anticarmenistas, autoriza a las piscinas municipales que lo deseen a que celebren el día sin bañador. Carmena era de los aperturistas cuando, en los 70, el debate oscilaba entre la integración europeista y el destape. Cuando eso se logró, ella se cambió de bando. Ella es como Fraga, que 'siempre iba a estar con el ganado que sufría'. Y por eso es la alcaldesa de Madrid que ha cambiado el "Mayor" por "Abuela". Llega tarde. Parece ese padre que te ridiculiza en primaria diciendo "chachi piruli" o "cantidubi".La concejalía de Cultura y Deportes, de dónde procede aquella decisión aplaudida por naturalistas, liberales y narcisistas de sus partes nobles, pondrá de moda el disfraz de los carnavales del año que viene. Si no habían sido per se polémicas las carnestolendas, en las próximas ediciones veremos al español medio con la barriga cervecera, peluda, desnudo pero con el gorrito en la cabeza para no dejar los pocos pelos que le quedan en el agua. Supongo que este nexo inexistente y compatible por meras razones inventadas es la única relación entre la cultura, el deporte y el exhibicionismo liberador.En su legislatura, Carmena quiere que todos puedan bañarse tranquilamente en las piscinas municipales. Los chulopiscinas de miembro descomunal o los acomplejados de la Trumpa.Incluso el barcelonismo capitalino ha pedido una piscina para Messi. Él es un regufiado del madridismo que está en las instituciones y que le condena a 21 meses de presión. Por fraude fiscal, sí, pero 21 meses. Bienvenido sea Messi. La Pulga, que tiene algo de Pulgarcito por los rastros que ha ido dejando, también tiene derecho a bañarse en las piscinas de Madrid. Podrá compartirlas con las piscinas para perros. Supongo que se refiere a los caninos, y no a unos cuantos personajes públicos que podrían adquirir el cariñoso calificativo.En fin, madrileño de a pie, olvídese de tener que ir a Tarifa a hacer nudismo. Por una vez el exhibicionismo nunca estuvo tan cerca. Tan solo tiene dos inconvenientes; el encontrarte a tu jefe en cueros (algo poco deseable para cualquier empleado), o encontrarte los odiosos pelos flotando en el agua y que no alcanzas a localizar en ninguna parte del cuerpo. Ninguna, hasta ahora.No se pierda el día sin bañador, capitalino español; seguro que será una experiencia inolvidable esa de estar entre cloro y miembros.

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