Columnismo

Fantasmas en el confesionario

Entre tontos y ladrones

02.06.2016 @juanromerafadon 3 minutos

"Un alto dignatario prefiere ser tomado por tonto que por ladrón. Probablemente porque el robo está penado por la ley, mientras que la inutilidad solo la castigan los medios de comunicación" decía Vicente Vallés hace algunas semanas. No me cuesta pensar que nuestros políticos son realmente ineptos, pero me queda la esperanza de que en esas retorcidas neuronas quede algo de maldad y pillería; si esto no es así, es hora de que nos preocupemos. Y de verdad.

Como anillo al dedo, Golum ha abierto el cajón de Pandora que llevaba años ensuciando Andalucía. La camiseta roja con la rosa llevará unas rayas grises de carcelero. Absténganse de símiles con el dignísimo rojiblanco.  Voceaban los pregoneros que Griñán había sido procesado por prevaricación y malversación. Chaves, el Clint Eastwood bueno pero también tonto, solo por prevaricación. Se libra, por los pelos. Ante el miedo de perder el gran bastión sociolisto y del choriceo, la solución era la eterna guardiana rociera. La Sultana de la que hablaba Jorge Pedrosa la semana pasada. Menos mal que era la portera de la sede... ¡Mierda! me confundí, era vicepresidenta. La cuestión es que entre curso y curso, cojo porque me toca y una que me lleva la corriente. ¿Y quién paga el pato (la oca en este caso)? el andaluz que tiene el trabajo más difícil del mundo: buscarlo. Estos Alibaba eran los que pedían la talla ERE de las camisas; la L de lacios no les sentaba bien. Mejor la R de rateros. A fin de cuentas no seremos ladrones los andaluces, pero tontos un rato. Eso, o maldito síndrome de Estocolmo que nos está convirtiendo en la España de Eurovisión.

Respaldándome en la gama cromática, el azul parece que también está manchado, desde hace tiempo además. Aguirre esta mañana ha dicho algo que todos sabíamos y que nadie cree: "Yo no sabía nada". Pero claro, ¡qué va a saber, si por no saber no sabe ni las señales de tráfico! Y entre "asco y repugnancia" ha reconocido haber dimitido por el daño que le hizo Granados, entre otros mangantes. Esperanza le dijo que brindaran con una Coronita. Francisco Granados se lo tomó muy a pecho y en su casa han encontrado una corona de oro. Los 900.000 euros que había eran para comprar la tizona, la armadura de caballero medieval y con la calderilla que sobrara pagar la próxima fianza. Si es que la hay, tratándose de la masonería de Tormes nunca se sabe.

En un panorama político, en el que el rojo es púrpura, el azul naranja y el de UP que ni recuerdo cuál era, poco queda del verde de la esperanza o el blanco de la paz. Eso sí, que sigan los tontos de la pandereta poniendo sus carteras moradas. Y nosotros, con los calzoncillos cada vez más marrones. Nunca fue tan jodido ser daltónico en España, menos mal que ser tonto está al alcance de cualquiera.

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