Columnismo

Fantasmas en el confesionario

La Córdoba jurídica

08.12.2016 @juanromerafadon 4 minutos

En Córdoba descubro que bajo los adoquines aún quedaba arena de playa, que en aquel mayo del 68 no se perdió todo y que todavía no se había escrito lo suficiente sobre la judería y su facultad de Filosofía y Letras. Córdoba es el sueño perdido de una cueva de mala muerte y una borrachera de nervios, el abrazo victorioso de un puño en alto contenido y un torneo de debate académico con una pregunta sin respuesta.

Viernes, sin Santo

Es un viaje de cuatro al cubo en un coche en el que solo suena música española hasta que la revolución de las masas impone que se alterne a David Bowie con Danny Romero. La odisea en la carretera que sucumbe en un adelantamiento extremo a un camionero de camisa de cuadros y gorra de NY. Un perro con rastas y de color canela que nos recibe con las llaves en la boca, cumpliendo con lo acordado en Airbnb. Cosas que solo pasan una vez en la vida. Andar con castellanos por las calles empedradas de un ciudad en la que a las 2 de la tarde ya empieza a hacer fresquito y tienes que usar la corbata casi a modo de bufanda; supongo que cualquiera puede pecar de paleto al menos una vez en la vida. Sin abrigo. Frío como en el sepulcro de un Somoza omnipresente. Y es que un debate universitario puede dar para mucho, sobre todo si uno llega con el estómago vacío. Decía Frederic Charlton que el verdadero dilema de la vida estaba en saber qué plato de comida elegir; nunca dos matemáticos, un jurista y un articulista sin columna pudieron estar tan de acuerdo en este conflicto. Macarrones con tomate, flamenquines con patatas y el café, como Harvey Kaitel, con mucha leche y mucho azúcar. Quizá lo curioso sea que en el antiguo Hospital del Cardenal Salazar haya mesas de Cola-Colas y la Fanta se tome en vaso de plástico.

Lo de menos será la liga previa, lo de más encabezar la primera posición al acabar la jornada, y lo de en medio las croquetas de rabo de toro. "Quién no ha visto toros en El Puerto, no ha visto toros", dijo Joselito. "Quién no ha comido salmorejo en Córdoba, ni ha comido salmorejo ni ha estado en Córdoba", digo yo, con lo que entiendo que no he hecho ninguna de las dos. En el anochecer de una ciudad en la que solo resplandecen los adoquines mojados por los adornos navideños, las conversaciones sobre el carácter totalitarista de Nietzsche se van transformando en silencio...

 

Evidencia. Fuente: Fundación Española de Debate Jurídico

 

Sábado, Círculo de la Amistad

Se preguntaba David Foekinos por qué no somos dueños de nuestro reloj biológico, será que porque sí, y nada más. Puede que ese nihilismo que acompañó la madrugada fuese la respuesta a que alguno despertara a los gallos y montara las calles. 5:30 de la mañana, la boca del estómago cerrada igual que la del metro en aquel domingo lluvioso en Málaga. Chocolate de máquina, con mucho agua y mucha sacarina, el desayuno de los tiesos y de los que llegan tarde. Los pasos acompasados por los latidos de un corazón que palpitan por letanías resuenan en toda la facultad, y aún sin abrir las clases. Son 2 victorias 2, ajustadas y cuestionables, pero victorias a fin de cuentas que traen consigo un último debate en el Real Círculo de la Amistad de Córdoba; este último en forma de derrota con sabor a triunfo. Vienen con un viaje a Bruselas, y un plato de arroz con algunos canapés de queso filadelfia y coliflor rebozada. Cocina fusión, se rumorea.

Tan solo queda celebrarlo, aunque Sergio Ramos quiera evitarlo in extremis. Decía Kafka aquello de que los hombres, al igual que las religiones, se pierden. Y yo, devoto y beato, me pierdo por una judería en la que aún resuenan los ecos de un "buenos tardes, compañeros". A la orilla del río, con una copa de vino y sin haber sumado horas de descanso se enfila la noche, sin más objetivo que reconstruir el pasado procesado. Entre la muchedumbre, alguna voz resuena como aquel "Steve", gangoso e indescifrable, de El lobo de Wall Street. Por la noche, en Córdoba, todos los gatos son pardos, llevan corbata y lucen acreditación de la Fundación Española de Debate Jurídico. Y 24 horas después de que el día comenzara, la noche acaba para que todo vuelva a empezar.

Domingo, día del Señor

Córdoba es la misa de 12, el vermú de la 1 y la tortilla de patatas a las 2. La mezquita evangelizada, uno que entra pecador y otro que sale santo. El eterno retorno que solo se rompe por las cartas de enamorados de los dictadores. Todavía tengo en mi espalda la cama de hierro del burdel de un sueño premonitorio que se cumplió. Falta un viaje de vuelta en la carretera, con la compañía de María Dolores Pradera y la de personas que dejan huella. No tengo nada más que decir, y aún me quedan 10 segundos para concluir...

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