Columnismo

Fantasmas en el confesionario

Luces de blanqueo

07.04.2016 @juanromerafadon 3 minutos

Hora crepuscular. Un guardillón con ventano angosto. Retratos, grabados, autógrafos repartidos por las paredes, sujetos con chinches de dibujantes. En la mesa, más de un millón de documentos. Un periodista exhausto que respira humo blanco de su habano. En los folios miles de nombres. En la atmósfera una densa neblina tan opaca como la realidad

Lo grotesco -que también grosero- ha dado un paso más. El esperpento ha caducado. O se ha modernizado, no se sabe. Es muy posible que la cosa haya avanzado hacia un superesperpento, supraesperpento. Lo caricaturesco y extravagante en grado superlativo siempre estuvo en la mente del maestro Valle-Inclán. Pero hay que reconocerlo Ramón María, nunca llegó usted a pensar que el canalla lazarillo gordo y afónico que respondía al nombre de Don Latino pudiera hacer algo más que timar al pobre de Max. Ahora los Don Latinos no hacen esas jugarretas de niños chicos. Ya se han perfeccionado, hasta tal punto que el modus operandi atraviesa fronteras, pero no a la deriva y errante, sino con un destino claro: Panamá. Sí, ese territorio que, pese a ser independiente desde 1903 y llevar unos cuantos siglos sin colonialismo español, todavía tiene algo de Borbón (aunque ya no sea con el cetro y la corona).

Pero parece que hay un nexo de unión ante semejante caos, un eje que centra lo divagatorio. Parece que la inmoralidad –hasta el momento- es protagonista de la obra. Mientras, los cauces de la ilegalidad corren por los caminos de las ciencias jurídicas, será pues el magistrado quien decida abrir ese Canal. Mas no por ello debemos perder la esperanza, siempre tendremos una oportunidad de evadirnos del fango. Sin lugar a dudas la biblioteca parece un lugar seguro. ¡Un sitio tan ilustrado no puede estar contaminado! De hecho, busco y rebusco hasta encontrar algo que resulta interesante: “El paraíso en la otra esquina”. ¡Cuál sería la sorpresa que resulta que es de Mario Vargas Llosa! Seguro que el título daba alguna pista…

Como resulta que la distracción –que a la vez concienciación- de la literatura no es una buena opción, busco en la cartelera de los cines ese entretenimiento necesario. Siempre he sido un patriota y por tanto veo fundamental defender el cine español; pero cual será mi sorpresa al ver que entre los próximos estrenos está presente “Julieta”, de Pedro Almodóvar. Vaya, tengo la impresión de haber escuchado ese nombre, pero en menesteres ajenos a la filmografía.

Parece que la cultura ha dejado de ser un lugar seguro. Al final van a tener razón aquellos que opinan que el fútbol es lo único que debe de estar a la orden del día. Por una vez pienso en hacerles caso. No vendría mal revisar la prensa deportiva. En las portadas, la victoria del Barcelona frente al Atlético de Madrid, con una imagen de Messi en grande. ¡Ay el argentino! Menos mal que hay gente como él aún. El máximo disgusto que te puedes llevar con él es no siendo del Barcelona. Menos mal que éste es un tío moral y que su nombre tan solo está encima del 10 de la camiseta.

Pero a fin de cuentas, parece que ni de nuestra propia sombra podemos fiarnos. Y es que aquí, quien no corre, vuela. ¡Ay maestro Ramón María! Menos mal que usted sí que fue ese Cráneo privilegiado.

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