Columnismo

Fantasmas en el confesionario

Rajoy es ese hombre

27.10.2016 @juanromerafadon 3 minutos

Rajoy es ese gallego tranquilo con una sonrisa socarrona y un humor sutil, tan fino como las conchas de su tierra. Rajoy es ese niño que en clase ya despuntaba como empollón y que logró ser el registrador más joven de España. Con ese ritmo cadencioso propio de los hórreos; de esos lugares en los que lo llamativo que ocurre es que no ocurre nada. Errante en vida como los muertos vivientes de Unamuno. El éxito le echó el ojo, al igual que la guadaña en un dichoso helicóptero, pero ha sido tanta su mansedumbre que ha llegado a Presidente del Gobierno. Con prórroga incluida. Y ahora pretende volver a serlo. Primero, porque así lo ha querido España; segundo, porque así lo ha querido él y, tercero, porque así lo ha querido el PSOE.

Rajoy supo desde primera hora que la solución al dilema era recuperar las políticas liberales guerramundialistas. Con la diferencia de que la victoria vino sobrevolando la capital. Ni los franceses, ni los ingleses pensaron nunca que su política de apaciguamiento tendría semejante resultado a pequeña, pero nacional, escala. Y así estamos. Aplicación directa a ley de la paladre: "Dame un punto de apoyo y que lo haga su santa madre". Que se muevan otros que yo ya tal. Un experiencia geográfica objetada de las Rías baixas.

Y no ha logrado un pleno absoluto. Rajoy mañana no será presidente. Deberá cargar con los 181 noes durante unas horas más. Luego, el amor patrio intentará sellar una brecha que ni Carglass. Al menos 18 voces socialistas gritarán el sábado "No pasarás". Como queriendo aguantar la oleada sin saber que esto  es solo la retaguardia. Y ahí estará firme Rajoy, como un caballo de picar ante un eral de Daniel Ruíz. Como Sébastien Chabal ante Chris Mansoe. Y continuará intacto. Sabe que este partido es suyo.

Es posible que el morbo pueda con su ambición y le reconcoma la duda. Pedro Sánchez será el enclave quasi decisivo de la política cualitativa. Ingenuo de él que presumía de que hoy votaría No. Como si tuviera otra posibilidad. No se le ocurrió valorar la inteligencia de la comunidad Twitter. Esa es la que piensa (a veces) y presiona (siempre). En El Chiringuito ya tiene preparado su meme de "Retratado". Sánchez puede abstenerse y traicionar así su decrépita carrera política que abandonó por la puerta de atrás y con la decisión más digna en su maleta. O puede votar que no, apuñalando al partido que le guillotinó. Una encrucijada sin salida. ¿Et tu, Brute?

Juan Manuel de Prada hablaba del éxito diciendo que era una mala puta a la que hay que echar de casa. Rajoy directamente no le ha abierto la puerta. Simplemente se ha dejado llevar por las corrientes del Miño y se ha visto Presidente con una proyección de futuro inmediata. De lo que pase después, ya tal...

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