Columnismo

Gran País 16

08.06.2016 3 minutos

Hace unos meses, hablando tranquilamente en el sofá con mi padre, llegamos a la fácil y generalizada conclusión de que la televisión es basura. También coincidimos en que la programación actual nos produce, con perdón de la expresión, “diarrea” en la vista.

A mí no me gusta ver la televisión. Prefiero aprovechar mis horas pegado a una pantalla viendo series y películas, que a buen seguro son más lúdicas. Aunque, a decir verdad, me estoy enganchando a un nuevo reallity show. ¡Qué novedad! Se llama “Gran País 16”. Es una versión a lo grande: la casa cuenta con 350 sillones, por lo que, evidentemente, estamos hablando de muchos participantes más. Cuenta también con un bar que sirve los gintonics muy baratos. Es perfecto para despejar la mente después de una dura convivencia en esos sillones. Es que son tan cómodos que invitan a jugar al Candy Crush y mandar tuits con los iPhones que les regalan para que el público te apoye en hacer la vida imposible a sus compañeros. Caché.

El sistema de elección del ganador se basa en lo siguiente: los 4 finalistas deben demostrar al espectador en el último mes por qué debe ser uno y no otro el ganador. Aparentemente simple… porque mientras uno no sabe hablar y tiene problemas con las “eshes” y no da mas de sí, está el prepotente que participa para ser “primero y todo lo que no sea ganar será un fracaso”, todo un Labrador. Por último, nos encontramos con el melenas iraní-proetarra-venezolano-vinculaciones venideras y “el perdido”, que como no sabe que hacer para ganar se va arrimando al sol que más calienta para caer bien. Vamos, a ver quien tiene cojones de decantarse por alguno. Un espectáculo, a fin de cuentas, bastante entretenido.

No obstante, lo único que la audiencia ve son peleas. Y es aquí donde los españoles tenemos un papel fundamental. Ahora es cuando nos odiamos los unos y los otros para defender que el pastor que uno ha votado es el más idóneo para controlar el rebaño de borregos del que formamos parte. Y ahora es cuando agachamos las orejas cuando oímos hablar de nuestra España. ¡Cómo te vas a ganar mi confianza si lo único que demostráis es vuestro arsenal de “recaditos” apuntados entre pleno y pleno! Más propuestas y menos verborrea. Más propuestas y menos niñaterío. Más propuestas y menos Venezuela. Menos corrupción y más mirar por los borregos que os permiten jugar al Candy Crush.

Por eso no suelo seguirlo a diario. Uno se ríe pero tiene un límite. De modo que me limitaré al ver el final del programa, la historia ya me la sé y pierde su gracia. Mientras tanto le dedicaré mi tiempo en la caja visual a ver series y películas, que seguro me aportarán mucho más que ver a cuatro inútiles pegando voces en un reallity.

O también puedo ver la Eurocopa. ¡Bendita y oportuna seas, que llegaste en el mejor momento! Ahora sí, ¡presumid de país! ¡sacad pecho por una España unida donde todos somos hermanos! ¡sacad las banderas! Ahora sí, joder. Pero luego guardadlas, eh. Si pasamos de la fase de grupos jugaríamos entre el 25 y 27 de junio. Quién sabe, quizás con una pizca de suerte y la Selección jugando bien, conseguimos ponernos de acuerdo en las urnas.

Etiquetas, , , , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente