Columnismo

Hallazgo de un esqueleto de “homo movilus” en Barcelona

28.02.2017 2 minutos

¿Qué diferencia hay entre el adolescente actual y el de mi época? Inquirió un profesor cincuentón al conferenciante experto en psicopedagogía. La respuesta me pareció realmente original: “El adolescente de hoy en día tiene un móvil; con lo que ello supone”. Yo añadiría: no solo el adolescente, también el joven y el adulto actuales poseen como peculiar rasgo distintivo su estrecha vinculación con el “Smartphone”.

Un año más se celebra en Barcelona el “Mobile World Congress”. Lo instintivo, lo innovador y lo útil, como valores en auge del siglo XXI, encuentran un ecosistema ideal en esta feria. Aunque no sé si estos valores incrementarán nuestro nivel de felicidad. Da la impresión de que, encarnados en la telefonía, lo que consiguen es generar una insatisfacción permanente, una especie de voracidad insaciable por novedades que requieran menos reflexión y más “usabilidad”.

Los deseos de comunicación resultan tan imperiosos en el ser humano que la evolución nos conduce a una nueva etapa de nuestra especie: la del “homo movilus”. Y las generaciones futuras encontrarán el mayor yacimiento de fósiles de dicho eslabón de la cadena evolutiva en Barcelona (¿España?). Y los hallazgos pondrán de manifiesto cómo el esqueleto iba encorvándose a la altura de las cervicales, cómo los pulgares ganaban longitud y flexibilidad… Y saldrá en las noticias un arqueólogo mostrando cráneos con las concavidades de los ojos adaptadas al sobreesfuerzo continuo.

Los organizadores del congreso también se hacen eco de la tendencia a la multitarea que caracteriza a los llamados nativos digitales. Así como a esa actitud tan moderna de vivir el presente pensando en el futuro. De manera que celebran, al mismo tiempo, un encuentro en torno al emprendimiento en el mundo de la telefonía móvil  y un festival para adolescentes acerca de las salidas profesionales relacionadas con el STEAM. ¡Con dos cojones!

De camino al congreso, si ves un vehículo que baja la velocidad y comienza a hacer extraños movimientos, es probable que no se trate de una inoportuna avería del automóvil ni tampoco de un mareo repentino del conductor; seguramente estemos ante un caso de uso indebido del “WhatsApp”. Una de esas ocasiones en las que un asunto urge de tal manera que no admite espera. Hay que jugarse la vida. Y si la pierdes, al menos será un consuelo el hecho de que te conviertas en un espléndido fósil de “homo movilus”.

Etiquetas
Artículo anterior Artículo siguiente
Etiquetas