Columnismo

La gran mentira

El Ratoncito Pérez acusado de estafa

16.04.2016 @adrivazquezr 3 minutos

En cualquier lugar del mundo los niños se dividían en dos grupos.  Daba igual si eras niño o niña que cuando un diente se movía tenías dos opciones: ser un desarmado y arrancártelo o esperar a que este siguiera el ritmo natural de vida que ha de tener un diente. Esto determinaría también qué tipo de padre serías en un futuro, incluso, el sitio preferente en las reuniones de padres si me apuras.

Sea como fuere todo niño -previo pago de un diente bajo la almohada- recibiría  a la mañana siguiente un regalo del mismísimo Ratoncito Pérez. Un tío peculiar Pérez, se dedicaba a invertir lo ganado en montar 9 clínicas dentales para luego no saber gestionarlas y acabar cerrándolas de la noche a la mañana comunicándoselo a sus empleados por nota de Whatsapp. ¡Grande Ratoncito, grande! Casi tanto como la cifra estafada a tus clientes: 8,8 millones de euros.

Miren estafar está mal, muy mal. ¡Caca! Pero no se hacen una idea de la de noches que yo me pasé en vela intentando pillarlo in fraganti, intentando ser la primera niña que vio al Ratoncito Pérez. Así que me vais a perdonar y que me perdone él si quiere,  pero qué alegría cuando todo estalló y pude por fin ver su cara, saber quién es aunque intente despistarme con otro sobrenombre como Cristóbal López Vivar.

El truco está, yo creo, en arrepentirse o al menos parecer que lo estás. Sí, yo de hecho de pequeña estafé una vez a Pérez cuando dejé caer sin querer un diente por el orificio del lavabo. ¿Y qué? Uno llora un poco, dice que se arrepiente y al día siguiente todos tan contentos. No le importó demasiado un diente más que uno menos, como tampoco pagar a un empleado o un proveedor más que a unos cuantos menos -sobre todo esto último-. Supongo que fue así como pasó de ser "el ratón" que se muerde la cola al ladrón al que nadie le mola.

Sin embargo, la estrategia no siempre funciona. Puede que diese alguna pista el hecho de que llevara una vida de lujos injustificada mientras dejaba miles de damnificados a los que la cadena dental "Funnydent" ya no les parecía tan "funny" -"graciosa", para los que por alguna razón paranormal seáis españoles y no bilingües-. Pero lo que sin duda terminó por delatarle fueron las muelas de juicio. Así que mientras que terminan de salirte y no, ¡no te preocupes! Yo , renacida como flamante Hada de los Dientes, viendo el vacío que dejas y con una clara intención de mantener la ilusión de los niños... me encargo de todo -siempre que haya un incisivo, un canino, un algo bajo la almohada con lo que yo pueda vivir la mitad de bien que tú lo hacías-.

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