Columnismo

La gran mentira

Más viejos y más borrachos

01.11.2016 @adrivazquezr 2 minutos

Vale, está muy bien eso de que la vida tiene un destino preparado para cada uno. Uno que fue escrito solo y exclusivamente para esa persona. Pero lo que esta no sabía es que cuanto más creciéramos, más viejos y, sobre todo, más borrachos nos haríamos. Todos. Un "copia y pega" del destino en toda regla.

Así que, un día más vieja que ayer y con más resaca que antes de ayer, me levanto. A duras penas pero me levanto. Halloween siempre ha sido una fiesta rara de cojones. De pequeño uno busca el disfraz más terrorífico que encuentra y se dedica a pegar de puerta en puerta. De mayor, uno lo que se pega es un buena fiesta. De esas que, al día siguiente, tu móvil -si es que consiguió volver a casa contigo de una sola pieza- te sorprende con fotos surrealistas que tu memoria había decidido olvidar por hacerte un favor personal o por hacérselo a ella misma. El mío lo hizo, me desconcertó con una en la que me acompañaban un Pikachu, dos Charmanders, Pedro Sánchez y una tía con el pelo rosa y azul de una película que no has visto porque ya solo te queda un riñón por poner a disposición del mercado negro.

La variedad de pokemons iba variando conforme iba pasando fotos. La ropa de quienes me rodeaban parecían ir encogiendo con el paso de las horas esa noche. Mientras que las copas parecían multiplicarse y con ellas los fantasmas. Sin embargo, en todas y cada una de las diapositivas había un denominador común que intentaba pasar desapercibido sin éxito. Pedro Sánchez. Aquel alma en pena -sin cadenas esta vez- se ve que estuvo vagando entre el personal toda la noche ahora que no tiene escaño pero sí tiempo libre. La militancia es lo que tiene.

 

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