Columnismo

La gran mentira

Sentido Común

26.03.2016 @adrivazquezr 3 minutos

Algo así debió preguntarle la tortuga –pongámosle ManUElita- aquel día a la liebre: “¿vienes mucho por aquí?”. Lo cierto es que no le sonaba de nada que en el cuento la liebre llevara un cinturón tan espantoso. Ni mucho menos equipaje, de lo contrario hubiera sido más fácil ganarle la carrera, créeme.

Aunque pensándolo bien, en este cuento la liebre no tiene pinta de pararse a descansar. De hecho, se ha permitido utilizar el tiempo de descuento que ha tenido para pasear por sitios belgas de lo más turísticos como el metro, el aeropuerto o los bonitos alrededores de alguna central nuclear.

Aquí en España somos más de patearnos las calles con fines algo menos locos como buscar pasos, tronos o como lo queráis llamar. Esta Semana Santa, aunque menos santa, he decidido portarme mejor –un 5 en una escala de 0 a Johan Cruyff- y bajar más. Las interminables esperas me dieron que pensar: me faltan nexos causales. En el mundo del debate, una de las primeras cosas que nos enseñan es su importancia, sin ellos tus argumentos se van a la mierda. Cualquier intento de réplica es una putada. Para que me entendáis: el hecho de que alguien pertenezca al Estado Islámico y yo no; y tenga que morir por sus ideales y sus aires colonizadores, es un ejemplo claro. Denota una gran falta de nexo causal aunque no tan grande como la ausencia de sentido común. Eso y un exceso de tiempo libre mal invertido –usadlo para aprender chino, ellos sí que dominarán el mundo-.

Falta de sentido común. Así, generalizado. No tiene sentido saber la situación de amenaza terrorista y no subir el nivel de alerta a 4. Tampoco lo tiene no acabar con una madriguera conocida por muchos, por muy rápido que corran las liebres en Bélgica. Sigue sin tenerlo que la UE apruebe una serie de normas y recomendaciones para prevenir el yihadismo cuando no se ponen en marcha, cuando las promesas desde Charlie Hebdo siguen siendo las mismas (redoble de tambores): “reforzar la frontera exterior”. Sé que no es fácil, pero lo es algo más compartir información entre los diferentes servicios de inteligencia para la seguridad común. ¡Tan listos y aún no saben que “compartir es vivir"!

Vivir. Algo que se torna cada vez más complicado en los tiempos que más que correr, vuelan pero por lo aires y al grito de “Alá es grande”. Miren, el problema no está en que Alá, Jesús o el mismísimo Buda sean grandes, el conflicto surge cuando la estupidez humana lo es más. Porque solo un estúpido es capaz de creerse con derecho de matar a otro. Solo un completo estúpido añade clavos a una bomba, como si el recuerdo de lo sucedido no fuera a clavarse ya lo suficientemente profundo en la memoria de cada uno de nosotros.

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