Columnismo

La gran mentira

«Yo quiero tener un millón de amigos»

19.03.2016 @adrivazquezr 3 minutos

Entre violaciones en la India cada 22 minutos, homicidios en Venezuela que ascienden a 76 al día y humillaciones callejeras  por hinchas con complejo de directores de cine de ciencia ficción con aires circenses. Entre todo esto, a una acaba dándole miedo salir sola a la calle.

Por suerte para mí -y para vosotros, claro- se acabó eso de volverse solo a casa. "Companion" es una aplicación  que permite a una persona acompañarte virtualmente a través de un seguimiento por GPS con un mapa online. Esta detecta si el sujeto se aleja de la ruta, si es empujado, si empieza a correr o cualquier otro tipo de situación alarmante  provocando un sonido de alerta y el envío de un mensaje al contacto seleccionado. Contacto que no ha de tener la aplicación, basta con enviarle un mensaje con el link del mapa. Ahí surge el problema: ¿a quién de toda tu lista de contactos se lo mandas?, ¿quién será tu "Sam de La Comarca" en el camino de vuelta a casa?, ¿quién -como todo buen amigo que se precie- será tu "tesoro"?

Joder, eso me hizo reflexionar. Un amigo para mí ha de tener una serie de requisitos indispensables. Para empezar ha de ser estadounidense - a mis amigos de cualquier otra nacionalidad no me leáis así, lo siento, todo este tiempo ha sido una mentira piadosa-. En cuanto al físico, me vale que tenga un bonito flequillo en el que oleadas de personas puedan surfear pero ha de ser consciente que un pelazo así suscita envidias y es capaz de cabrear al mismísimo mandamás de la ONU, Putin. Tiene que ser alguien muy rico, mucho más que el Tío Gilito. Asquerosamente seguro de sí mismo, que le sea indiferente una legión de zombies que de hackers. Muy directo, con la capacidad de disparar justo en el centro sin perder adeptos, no importa si con tintes racistas, elitistas o que incitan al odio y la violencia. Sí que lo hace el rodearse bien, juntarse con amigos grandes y corpulentos por si -por alguna extraña razón- alguien se viniera arriba y quisiera echarnos abajo. ¡Se me olvidaba! Debe aparecer, sí o sí, entre las 10 amenazas para la estabilidad global según The Economist. Y compartir algún hobby: la música, ha de gustarle Adele aunque no necesariamente gustarle a ella. Creo que así está bien. ¿Imposible que alguien reúna tan geniales cualidades en una sola persona? Trump, Donald Trump. De hecho, puede ser la única a estas alturas.

Ahora bien, es cierto que yo siempre he querido tener un millón de amigos y fardar de lo lindo; y con esos requisitos me quedo algo corta. Así que pensándolo bien, el único e indispensable será no ser el cuadragésimo quinto presidente de EE.UU. No porque el hecho de que alguien así llegara a serlo fuera a hacerme plantearme la evolución humana o el término Estados Desunidos, sino simple y llanamente porque no tendría tiempo para acompañarme a casa. Y por ahí sí que no.

Lo sé, eso sigue dejando un millón de posibles amigos a los que mandar el mensaje. Aunque si os soy sincera, para que alguien esté dispuesto a ello las 24 horas del día los 7 días de la semana ha de ser -como mínimo- padre.

Feliz Día del Padre. Espero que me leas.

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