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Cómo llegar a presidente

13.03.2016 @dpelagu 3 minutos

Hay un chivato entre las filas de Podemos. José María Olmo, periodista de investigación de El Confidencial, lleva toda la semana sacando a la luz una serie de documentos del departamento de Comunicación del partido morado. Los diversos dossieres analizan cuidadosamente distintos asuntos que van desde las cuentas de Monedero hasta los resultados de las municipales y autonómicas, pasando por el regalo de la serie "Juego de Tronos" al rey Felipe VI o el cara a cara contra Albert Rivera en Salvados.

En los documentos, con el afán de convertir en "presidenciable" a Coleta Morada, se le indica cómo ha de vestir -"camisa de color conservador (azul), pero no oscuro (marino), claro"-, gesticular -"gestos verticales pero no demasiados para no resultar impositivos"- y hasta pestañear -"no más de 75 veces por minuto"-. En total son decenas de páginas en las que cualquier aspecto que pueda suponer una mínima relevancia es debidamente analizado y estrategizado. Como si de la Ley Scout se tratase ("el scout es digno de confianza", "el scout es leal", "el scout es útil y ayuda a los demás"...), Pablo Iglesias, PI en clave, tiene sus propias indicaciones: "PI refuerza su equipo con gente preparada", "PI cuida la relación con los medios", "PI está al día de la realidad de su país", "PI es una persona culta", "PI se deja conocer"... El manual del perfecto candidato, la fábrica de creación de presidentes del gobierno, funcionando a toda máquina. ¡Está vivo!

¿Por qué ha sido Ciudadanos y no UPyD, si ambos tienen programas casi calcados, el partido que se ha afianzado en la tercera vía española? Y al otro lado del espectro ideológico, ¿por qué Podemos y no IU? El lenguaje, la comunicación, construyen la realidad y en los partidos naranja y morado tienen arquitectos de la realidad de primera. No podemos saber quién será el mejor presidente, así que decantamos nuestro voto por aquel que parezca estar más seguro, que nos caiga mejor o que cante/baile/bromee con más chicha. Miquel Iceta bailó y nada volvió a ser lo mismo. Recibía más vítores -y más votarés- cada vez que movía el esqueleto que por cualquier argumento o reflexión intelectual que pudiera desarrollar.

El Confidencial plantea la revelación de documentos como un ejemplo más de la manipulación de Podemos, pero permítanme que dude que no se puedan encontrar documentos similares en los departamentos de Comunicación de peperos, sociatas y naranjitos. En los últimos años, los españoles hemos pasado de observar boquiabiertos al presidente Obama en un programa de variedades a considerar que un político no es nadie hasta que no haya sido entrevistado por unas hormigas de gomaespuma, como notificaba Alberto Garzón en su visita a la Universidad de Málaga. La política-espectáculo fruto del imperante infotainment de los medios lo ocupa todo y cada político debe preocuparse porque su performance sea la mejor y más preparada. Media España vota por la herencia de su guerracivilismo y la otra media, por el azaroso devenir de las actuaciones de los candidatos en los medios.

Mientras tanto, seguimos sin Gobierno y cualquier acto realizado en estos momentos -llámalo piquito en el Congreso, llámalo "hago como que me invisto"- no puede ser interpretado fuera de clave electoral. Porque todos saben que habrá nuevas elecciones. Y, hasta entonces, show must go on.

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