Columnismo

La juventud y otras columnas

¡Cómo molaba el Jabois de Sanxenxo!

11.02.2017 @dpelagu 2 minutos

Cada vez que vivo algo relativamente estrambótico, que viene a ser casi siempre, mi compañero de aventuras me encarga la tarea de escribirlo en formato columna. Entramos en la discoteca gratis por una puerta de atrás semiabierta: "¡Esto para El Reverso!" Hablo con un colega sobre la muerte y la vida: "¡Esto para El Reverso!" Mi colega Granero y yo nos hacemos un gin lemon en la madrugada con zumo de limón porque no queda fanta: "¡Esto para El Reverso!" Cojones, que luego nos piden que El Reverso sea un medio pegado a la actualidad y yo acabo contando cada viernes noche en columna.

No me malinterpreten, aquí amamos el costumbrismo y tenemos un Jabois o Camba, léase Juan Jesús Moreno, al que imagino en Riogordo como Jabois en Sanxenxo. Resulta que hubo un Jabois de leyenda, si lo lees no es para tanto, que ha quedado mitificado por la magia del contraste con el Jabois actual. Torreblanca convirtió al gallego en analista político, como los gallegos sólo van a Madrid para hacerse ministros, pero nosotros -inevitablemente rebeldes- hicimos de Empecinado y oramos por el de Sanxenxo El Deseado y gritamos en la Málaga noctámbula vivas a Pedro J, mafias a Cebrián y otros menesteres que sólo pueden surgir de aquellos que aspiran a umbralitas de pro pero se quedan en niñatos.

Uno acaba en el piso de una chica, que no es genia porque no se le ha dado suficiente tiempo. Mientras reflexiona a posteriori sobre si uno inspira pasión o sentimiento, mira al techo y piensa que, no sé, mejor será inspirar algo, sea lo que sea. Benditos veinte años. En la mesita queda Irse a Madrid y otras columnas, un recopilación de artículos del Jabois mitológico gallego, dedicado por otro tipo.

Salí por patas de allí pensando en volver, como el Mediterráneo, pero es que al menos un rato habrá que dormir, y dormir se duerme en casa. Yo concluí que, bueno, para mujeriego un rato me queda, pero que con no cortarme el pelo en un tiempo lo tendré como Jabois, o al menos como el Jabois que molaba. El de Sanxenxo. Ahora, en Madrid, se ha dejado el pelo corto.

Etiquetas, ,
Artículo anterior Artículo siguiente