Columnismo

La juventud y otras columnas

¿Conocen la historia?

01.12.2016 @dpelagu 3 minutos

Ignacio Camacho, el protagonista de hoy en El Reverso, parece un actor argentino, quizá Darín con gafas redondeadas. Fernando del Valle, director de la edición andaluza de ABC e introductor a Camacho en su locución, recuerda a capataz de trono de una alguna hermandad cofrade, digamos, de María Santísima de Lágrimas y Favores. Los señores que les escuchan en las primeras filas no sé qué parecen, pero sí sé qué son: mucho traje, mucha corbata, Famadesa, mucho gerente, mucho director, Unicaja, algún alcalde esteponero del PP, algún líder de C's en la Diputación de Málaga.

Nos encontramos en los primeros de los Encuentros ABC en Málaga de esta temporada. Es un acto realmente influyente. Fernando del Valle farda de ello: por ahí han pasado dos ministros antes de serlo, Albert Rivera antes de ser candidato a la presidencia por Ciudadanos y ahora Ignacio Camacho, antes de ser Ignacio Camacho durante más tiempo aún, que no es poco. Ha sido director de ABC (2004-2005), subdirector de El Mundo y de Diario 16. Ahora es tercera en ABC, voz con Herrera en COPE, "el columnista total, llueva o truena" -dice Del Valle- "los artículos de Ignacio son una obra en redondo en 500 palabras" y, claro, ponente en el coloquio que nos ocupa.

Habla del momento populista, de la política fácil, de esta como estrategia y no como ideología, con Theodore Roosevelt como predecesor de Trump. Tiene el tono didáctico como un profesor retirado, ningún planteamiento revolucionario y es que quizá sólo un verdadero líder de opinión puede permitirse tener una opinión mayoritaria. La información que posee es bastante más exclusiva que su pensamiento: "Si no hay presupuestos y el PNV se cierra en banda -que no se va a cerrar-, apunten la fecha del 25 de junio". Es sólo un aperitivo.

Si Politikon llenaba el SoHo de jóvenes descamisados y barbudos para hablar del populismo, Ignacio Camacho congrega a unas decenas de personas en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento financiero de Málaga, esto es, el Salón de Actos del Edificio de Unicaja Banco. Es un encuentro entre poder empresarial, político y mediático de esos en los que Podemos imagina que se corta el bacalao del destino de un país. Lo que saben los que mandan en las empresas lo saben de actos como este. Es un coloquio abierto al público, pero uno se siente como Tom Cruise en la mansión Illuminati de Eyes Wide Shut, espera que en cualquier momento todos le miren, le señalen y le larguen de ese acto que no le correponde por posición social. En cambio, Ignacio Camacho, que se sabe entre poderes que escuchan su moderada sensatez con devoción, entre amigos, responde a la pregunta de mi compañero Juan Romera Fadón, aunque no seamos nadie: "¿Es Pedro Sánchez populista?". La respuesta en principio es relativamente esperable: "Pedro Sánchez quiere ser populista...".

Poco después se da cuenta de que él sabe algo que el resto no, algo que puede servir para comprender su explicación: "¿Conocen la historia?" No, Ignacio, no sabíamos que Pedro Sánchez no fue presidente porque el PNV llamó a Rubalcaba para preguntarle si ellos estaban detrás de las gestiones que ya habían ganado el favor de Unidos Podemos y los nacionalistas vascos. No sabíamos que eso provocó su destitución exprés. 

Periodismo es contarlo.

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