Columnismo

La juventud y otras columnas

El verano es un lobo para el periodismo

07.08.2016 @dpelagu 3 minutos

Un día, Lobo López se encontró a su amada

- Hace cuanto tiempo, ¡y me alegro tanto! No me lo esperaba

Ella le pregunta nada personal

- ¿Qué has estado haciendo? 

Lobo le responde:

- Todo sigue igual

 

Todo sigue igual. No pasa nada en verano.

Corrijo. El mundo sigue girando. Las bombas siguen cayendo. Los políticos siguen no pactando. Los sinvuergüenzas siguen robando. Y tal. Lo de siempre.

Pero es verano. Los periodistas están de vacaciones. Los becarios sacan adelante los medios. Cualquier parecido con un periódico es pura casualidad. Hay que justificar las vacaciones. Hay que fingir que no pasan cosas por el mundo.

Pedro J no es tonto. El Español publica "34 razones por las que el universo debería venerar la cerveza (y seguro que hay más)". Agustín Rivera me ha enseñado que nunca se empieza un titular con una cifra. Pedro J tuitea el artículo y añade, casi justificándose, (Estamos en agosto).

¡Quién le va a culpar! Es normal vivir, ahora, agostado -Jorge Francés dixit-. Las noticias -como las canciones- del verano son tonterías para contentar a las masas y fingir que no existe lo bueno, ya que está de vacaciones.

La noticia del verano, Pokémon Go. Mierda, ya he escrito un artículo sobre eso. Incendios, uf, qué pereza. La familia del niño pintor quiere que se le dé por muerto. Eh, un niño que se llama Lobo. Como Lobo López.

- ¡Qué día más bueno! ¡Cómo pica el sol! ¿No es un poco raro, para el mes que estamos, ya tanto calor?

Pareciera que canta España Directo. Por Dios, Kiko Veneno, Calamaro -la mejor versión de la canción la comparten en dúo-, es agosto. No es nada raro, para el mes que estamos, tanto calor.

Todos los hombres del mundo deberían llamarse Lobo o Lope, que viene a ser, en más de un sentido, lo mismo. Todos somos Lobos/Lopes, un poco Messi y mucho Bertín Osborne. Iba el Lobo Rajoy tragando saliva, por no hablar a tiempo, estaba sufriendo: su gobierno se le iba. El Lobo Sánchez piensa que ahí fuera -¡auh!- hay todo un plantel de chicas hermosas, flores temblorosas por dejarse comer. Al Lobo Iglesias no puede negarle, no, su frasco de amor: ha entrenado duro, ahora está dispuesto a comerle mejor. El Lobo Rivera le ha llegado al alma: está toda ansiosa por ver esas cosas que su PP le habla.

En España,  no hay súperhombre nietzscheano, hay SúperLópez. No hay hombre lobo. En Celtiberia, no se cumple la máxima Homo homini lupus. En todo caso, Homo López Lupus. Aquí hay Lobos López.

¡Eh, periodismo! Tengo que decirte que te echo de menos. Lo he dejado todo por no hacerte daño.

Soy un Lobo bueno.

 

 

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