Columnismo

La juventud y otras columnas

La juventud

29.05.2016 @dpelagu 3 minutos

Rivera está llorando en Venezuela con Capriles, Iglesias está llorando en Córdoba con Anguita y la nueva política está llorando de tanto vivir en un reality. En la novela de los medios de comunicación, Venezuela ha ascendido a trama primaria y parece el primer problema global que debe afrontar Exteriores. Hold the door, holdthedoor, holddoor, holdor, Hodor, Venezuela, algo así tuiteaba Félix Godoy. Recordaba Garzón en la UMA que todos los niños de España ya saben quién es Maduro y ninguno sabe ni el nombre del presi de Portugal, por ejemplo. Todavía tiene aquello un tufillo paternalista colonialista, o es que estamos en nuestra particular cruzada contra el neosocialismo latino, o a saber cómo le explicamos esto a un europeo de los de verdad. Hasta Rajoy, que mantiene su inoperancia, su refranismo, su desesperante estafermismo, incluso para cuando le salta un individuo a gritarle mafioso a la cara, se indigna como el que más con aquello de Venezuela. Que si ahora nos ha dado por indignarnos contra grandes injusticias internacionales, que elijamos de verdad las que importan, que hay mucho guineano, mucho eritreo, mucho somalí, mucho sirio, un tanto desconcertados con nuestra estrategia de solidaridad internacional, que las RR.II. son más que los yanquis, la Merkel, hasta aquí los buenos, Maduro, el norcoreano y el ISIS, estos son los malos.

El otro miércoles llevaron al programa de Ana Rosa, por joven, por brillante y, un poco también, por Illuminati, a Carmela Marquina, bestia de la dialéctica, niña bonita de la logia pedrega-masónica y sus tentáculos, compañera de educación jesuítica y vida social pagana de un servidor, digo, le preguntaban a Carmela que si a nuestra generación le influenciaba Venezuela a la hora de votar, a lo que ella respondió que importante pero no determinante, y para mí que demasiado valor le dio. Arcadi Espada empezó diciendo que Carmela es estupenda, lo cual no puede ser mayor verdad, para acabar afirmando, en otro orden de cosas en el mismo programa, que la igualdad de sexos y la conciliación laboral y familiar son aburridísimas. Deseé que en esos momentos siguiera Carmela en plató para poder refutarle tal imbecilidad. Supongo que, como escribió Soto Ivars, se puede ser machista -incluso gilipollas, añado- y buen escritor.

Jesús Nieto, que de eso sabe un rato, me preguntaba el otro día si El Reverso iba a adquirir El Mundo tras la destitución de David Jiménez, y yo le respondía que ya lo dominamos, en la sombra. El Reverso (la juventud) es Illuminati también, y tiene El Mundo (el mundo) en sus manos. No tenemos ni un duro, pero tenemos el tiempo, la posteridad, somos la justicia de los siglos, el veredicto del porvenir. Lo dejó escrito, como siempre, Umbral.

Y cumplió 75 también el otro día Bob Dylan y uno, que es joven y ama todo lo joven, recuerda a aquel Zimmerman de mediados de los '60, que debe ser la definición inmortal de juventud, por muy carca que yo sea, aquel Dylan sesentero que hizo un trueque con los Beatles: para vosotros, la marihuana, para mí, el rock, y todos contentos, menos los fans folkies de Dylan, claro. Iba el bueno de Bob con su banda tocando algunos de los mejores discos de la historia del rock, que acababa de componer, y se llevaba abucheo tras abucheo, como buen niño de la revolución que era. En una de esas, que luego sacó Scorsese a la luz y color, le gritaron ¡Judas! desde el gallinero antes de terminar un concierto, para elevarlo así como verdadero mártir cara a la posteridad, y Dylan, en éxtasis, le dijo que no le creía, que era un mentiroso, y acabó tocando -"jodidamente alto"- Like a rolling stone. De mayor quiero ser Bob Dylan. O venezolano, pero del bando de los buenos.

Los de El Reverso y Bob Dylan, la muchachada juvenil, nos vamos a hacer opositores venezolanos, a ver si así conseguimos que nos hagan caso, alguna subvención, algún viaje para venir a conocernos, algún llanto naranjito o, por lo menos, el reconocimiento a la propia existencia.

Etiquetas, , , , , , , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente